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Los regalos de Ana

La semana ha estado convulsa con el despropósito del cierre de RTVV, noticias de última hora, declaraciones chanantes de Fabra, reacciones masivas en contra, manifestación multitudinaria y rumores sobre el porvenir. En momentos así, disculpen, a mí sale la vena autista, muero por saturación de tweets y por esa tendencia tan española de todos opinando a fondo, ‘amb molt de seny‘ (algo así como con sentido, con sensatez, pero aquí, ojo, es irónico) de todo, juicios morales incluidos. Tengo ideas al respecto, la noticia en sí misma es mala, pero en casi nada existe el blanco o negro, la escena es compleja, muchos actores, muchos culpables, muchas actitudes cuestionables. Yo os leo y os escucho pero, por una vez, callo.

Mi amiga Ana tiene dos pasiones, la comida y la música. Es una suerte porque sus allegados, de una manera u otra, acabamos disfrutando por extensión de ellas. Como cocinera te puede agasajar con uno de sus platos estrellas, las papas rellenas, influencia de su rouseascendencia peruana, y como sibarita te recomienda lugares de los que hay que tomar nota (esa lista que también amplío cuando hablo con Bego), y tiene especial valor porque en sus comidas nunca hay alcohol (ups) ni por tanto, confusión. En cuanto a la música suele tener la agenda de conciertos -y festivales- tan repleta que siempre hay ocasión de dejarse caer por alguno de ellos para acompañarla -con muchísimo gusto- ya sea a la sala Wah-Wah o la Ciudad Deportiva de Benidorm. Ella sola no da a basto y el viernes pasado, no habiéndose extendido aún la teletransportacion, le cubrí en La Rambleta para ver a Josh Rouse, ese cantautor folk de Nebraska asentado por amor en Valencia. ¿Qué mejor razón para emigrar?

Pero había más, las entradas venían con regalo extra, cena para dos en el restaurante de La Rambleta, el acabóse. Un Noviembre muy vivo es el lema que han elegido para promocionar el centro cultural de la Ronda Sur, que no necesita demasiada promoción porque de hecho parece que es el único que funciona ahora mismo en Valencia. Sale mucho en agendas y columnas, y qué vamos a hacerle, es que todo, o casi todo, pasa ahora mismo entre esas paredes. Sólo esta semana llegan los lienzos de Javier Aramburu -por fin, tan otoñales, tan apropiados- y el jueves toca una banda de culto y de largo recorrido como Spain, pop susurrado spain_rambletacon toque jazz. El domingo pasado por fin disfruté también de la popular Terrassa Pop. Se entiende el llenazo y el ambiente: música en directo, solete del bueno, es normal que mayores, medianos, niños y los del postureo, se pongan de acuerdo. Me gusta cuando voy a un sitio y encuentro de todo. Esta semana habrá que volver y consolarse del disgusto de que Mala Rodríguez haya cancelado su actuación de este sábado en Noise. Ponerle color sea como sea al fin de semana, que hay mucho para descansar y algo que celebrar.

El otoño que apetece

Por unos días parecía que entrábamos en el otoño: nubes, viento, algo de fresquito…pero qué va. Ahora mismo en mi terraza lucen lustrosos 35° C con un solazo propio de julio que me llama a gritos para dejarme caer en la arena y darme un baño. Pero no, es horario de trabajo, que los freelance o nos ponemos serios con eso o estamos perdidos, y además yo venía aquí a hablar de un otoño apetecible y que huele bien, pero la meteorología me está fastidiando el escenario.

parque-natural-grandePara disfrutar de paisajes otoñales no nos queda más remedio que planear excursiones al interior, al norte por Castellón preferentemente: la sierra de Espadàn y la Tinença de Benifassà, y respirar esos tonos ocres, pisar hojas secas, paseando entre alcornoques, olmos y carrascos. La Font Roja o la Vall de Gallinera también son atractivas en esta época del año. Apetece ver otras cosas, fantasear con un otoño de verdad en nuestro invencible buen tiempo mediterráneo. Y entrar en esta canción de Fleet Foxes (I love you, I love you, oh brother of mine), por ejemplo. Obviamente, hoy estoy fuera de contexto. A veces pasa.

Ahora que ya nos hemos recuperado de los excesos veraniegos quizá sí, esta semana ya sea posible salir con energía por la ciudad también. Es curioso que siempre ha habido el cliché de la pobre cultural valenciana, de la que nos quejamos de forma automática, y lo cierto es que no damos a basto para abarcarla. En esta columna precisamente se reivindica la vidilla de la ciudad y sus culos inquietos. Y todas las semanas hay alguno del que hablar. Por ejemplo, la Rambleta, que nombramos mucho porque ha llegado para demostrar que otra Valencia es posible. Es muy divertido seguir los pasos de @guillermoarazo (su programador) en twitter, que cada pocas semanas anda de ruta por España a la caza de nuevos espectáculos para este centro cultural de la Ronda Sur, una zona que nunca había resultado tan atrayente. La semana pasada estaba en la sala Apolo de Barcelona, viendo un montaje de burlesque, que pronto va a llegar también a Valencia. La pintura del huidizo Javier Aramburu (miembro del mítico grupo donostiarra Family y diseñador de las mejores portadas de La Buena Vida) que se vio en Madrid por primera vez a finales del año pasado, parece que también va a exponerse en noviembre. A eso se le llama abrir el apetito y hacer cosas diferentes. Cuando se ve hay que reconocerlo y aplaudirlo.

En modo septiembre

No considero que acabe el verano ni que empiece realmente septiembre hasta que el chiringuito Oli-Ba-Ba echa el cierre. Es lo que ha ocurrido este fin de semana y a estas horas probablemente ya esté todo desmontado. Lo bueno de que se anunciaran lluvias es que por esta vez ha sido una fiesta final mucho menos multitudinaria que otros años. Salió el sol, hacía una temperatura perfecta, estábamos casi en familia, y pudimos disfrutar relajadamente de los últimos bailes y unas danzas rapa-nui venidas directamente de Chile. Cada temporada es diferente, y ése es el buen sabor que nos da la vida, nunca nada responde a guiones, los acontecimientos en cada plano se dan de manera natural, y lo que esperabas se repitiera no es, unos llegan y otros apenas están, y hay nuevas canciones por descubrir, nuevas caras, giros imprevistos, y todo es bienvenido. Mirar el pasado como algo redondo, hecho y perfecto que se añora es algo demasiado aburrido y asfixiante. Estamos aquí y ahora.

Ya tocaba de verdad la vuelta al cole y como decía aquí la semana pasada, hay ilusión y ganas. Volver a replegarse al hogar, pasar un fin de semana entero en casa, ir al cine, salir por la ciudad…y volver a preguntarse ¿dónde está la famosa marcha valenciana? Porque después de  alucinar con Gandía la nuit esa fama queda ya definitivamente en leyenda urbana. Será el ordenamiento de nuestra alcaldesa, será la crisis, serán las quejas vecinales pero en Valencia ya no existe ni una sola zona de ocio nocturno y quien quiera fiesta ha de hacer peregrinaje con el coche de punta a punta de la ciudad. No es que el modelo de la capital de La Safor sea ideal o envidiable pero está vivo y genera, parece ser, rendimiento. Aquí, te guste la música y el ambiente que te guste no hay muchas opciones para seguir bambando un sábado por la noche más allá de las 3 de la mañana a no ser que decidas entrar en alguna de las discotecas que abren hasta las 7. Un poco de oferta, de alternativas, no vendría mal.

Mostra MIM Sueca 2013

Mostra MIM Sueca 2013

Los que están se mueven, eso sí. Como La3 que esta semana trae a Crystal Fighters en plan DJ previo al día en que actúan como banda en Noise, La Rambleta que prepara una y mil diabluras para el otoño, entre ellas un montón de conciertos apetecibles, la Bicifesta y la inauguración de su terraza pop con actuaciones de músicos valencianos, o el clásico festival de teatro MIM de Sueca, que empieza la semana que viene. Una exposición que no hay que perderse y que está abierta hasta este domingo es la de la fotógrafa Sandra Sasera en La Nau, The unknown, con imágenes de personas anónimas de Nueva York que componen un interesante mosaico con el que fantasear. El MuVIM, siempre muy enfocado al diseño, ha inaugurado también una preciosa muestra con la caligrafía como protagonista. Fetichistas de los cuadernos Rubio ahora transformados en curiosos de la tipografía la pueden disfrutar mucho. Y luego hay otros clásicos que gozan de gran popularidad como las ferias de la tapa que proliferan como champiñones. Este fin de semana la cita es en la Marina del Puerto. Yo prefiero las tapas generosas que te ponen sin pedir cuando viajas por Andalucía pero tampoco le haremos ascos a nada.

Los días extralargos

En verano los martes son un poco lunes para mí, porque el fin de semana se alarga más y de ahí que esta columna se retrase. Las tardes de domingo veraniegas no son iguales que en otoño, que nos recogemos pronto para encarar la semana. Los domingos ahora son de comer a las 4 y que te dé igual, de arena, de horas de luz y de hacer todo lo posible por alargar el fin de semana hasta lo indecente. Y qué cara de tonta (feliz feliz como cantaba El Niño Gusano) se te queda cuando aterrizas. Si se trata de la Nit de Sant Joan como esta vez, la justificación viene sola.

El sábado por la noche se celebraba en el precioso patio del Convento del Carmen, la fiesta de presentación de Makma, una interesante revista online de artes visuales y cultura contemporánea impulsada por amigos periodistas. Somos mucha gente inquieta la que llevamos tiempo proclamando que Valencia está viva (gran slogan el de Verlanga) pese a todo el descrédito ganado gracmakmaias a nuestros gobernantes. En Makma cubren cada inauguración en galería de arte que se celebre y se proponen difundir el arte contemporáneo en sus más diversas expresiones. Llevan unos meses de andadura y ya era hora de celebrarlo, con amigos, personalidades de la cultura, música y ágape. Recuerdo hace un año, justo en la charla que dio Nacho Vigalondo en el Cinema Jove, me encontré con Salva Torres y me contó algo de este proyecto que tenía entre manos. Alegría y curiosidad por que sigan pasando cosas interesantes. Este jueves, por ejemplo, en el MuVIM se inaugura la exposición Tipografía a la que los amantes de la letra impresa intentaremos no faltar.

Pocas semanas dejo de nombrar algún acto que se celebra en La Rambleta. Podríamos decir que la Ronda Sur está on fire. Esta semana, el jueves, actúa La Muñeca de Sal con la  colaboración de lujo de Javier Corcobado, y la performance -pintando en vivo- del artista Luis Lonjedo.  Y en breve inaugurarán también su Terraza de Cine, con películas poco comerciales y conocidas de ficción y documentales.

Es temporada de eventos al aire libre y muchos de ellos, gratuitos. Una de las buenas noticias de estos días (desde ayer lunes hasta el 4 de julio) es el Festival Serenates en el claustro de La Nau. Entrada gratuita (solo hay que hacer cola 1 hora antes) para disfrutar de música clásica de alto nivel, no se puede pedir más. El ciclo ha comenzado con el ballet de La consagración de la primavera de Stravinsky,  pero tiene aún más platos fuertes como a Maria del Mar Bonet este jueves y a Capella de Ministrers el viernes. Casi nada. En unas semanas, llegará también esa cita ya tradicional del concierto al aire libre en los Jardines del Palau con el que empieza el Festival de Jazz la segunda semana de julio. Mira que nos gusta salir con nuestra cena de sobaquillo y hacer picnic en la hierba, a la espera de la Filmo d’Estiu, ya en agosto. Cualquier excusa es perfecta para zascandilear y no entrar en casa hasta las mil, sea fin o entre semana. En estiu, tot per l’aire!

La ciudad que brilla

Lo siento, sé que empezar una columna hablando del tiempo parece un recurso pobre pero es que esta semana estamos todos ya nerviositos con la primavera puñetera que nos está haciendo. Que ese fresco repentino cuando ya nos habíamos quitado medias y sacado las piernas al aire no nos viene nada bien. Algunos auguran un verano no tan verano y con las ganas que le tenemos este año (y todos) no nos lo terminamos de creer. Que vivimos en la yema del huevo, recuerda. El sábado pasado por suerte fue uno de los días buenos para recibir a Mar que volvía a la ciudad para examinarse de una oposición. Hace unos meses que se fue a vivir hacia el Norte y ahora cuando viene siente esta ciudad, que tan difícil se le ha hecho por momentos, con amor, con rabiosa vibración, con algo especial. La luz de Valencia es diferente, esta ciudad brilla, me decía mientras nos metíamos entre pecho y espalda la paella marinera de rigor en La Alegría de la Huerta, en la Malvarrosa. Cuando vives fuera es cuando te acabas dando cuenta de eso. Luego variamos nuestra habitual ruta para tomar el digestivo posterior y caminamos por la orilla hacia la Patacona para seguir cogiendo dosis de sol en la terraza formentereña de LaMásBonita. Hay lugares especiales donde un gintonic sabe aún mejor de lo habitual.

Por suerte estoy rodeada de mujeres peleonas y todas nos revelamos cuando en la vida no todo sale como habíamos planeado o no encontramos recompensa al esfuerzo invertido. Mar es una de ellas; Esther, otra, aunque hay muchas más. Y otro día de malas noticias tuvo a bien llevarme a un nuevo sitio en el que trabaja de cocinera una amiga suya y que por 12€ te sirven una cena estupenda a base de hamburguesa gourmet, patatas, bebida y de postre, gintonic. Gintonics, con mesura, pero que no nos falten nunca. En serio, todo eso en La Mar Salá (en calle Lepanto 26), nuestro último fichaje para días tontos en que necesitas venirte arriba.

Y bueno, no siempre las opciones vienen tan fluidas, pero el final de esta semana se presenta también repleto de citas apasionantes, aunque no todo va a ser manducar. La primera, el viernes en La Rambleta, que viene Jonás Trueba con su última película bajo el brazo -literalmente porque la presenta de plaza en plaza en veladas únicas-, y vaya, hay muchas ganas de ver Los ilusos, de la que cuentan maravillas. Después algunos nos proponemos inaugurar por todo lo alto el mes de junio cogiendo un poco de coche hacia el Sur a por la primera ración de playa bonita de la temporada y merecido auto-homenaje por múltiples motivos. Como decía el personaje de Karra Elejalde en Tierra, “aquí te espero, verano“.

Mayo viene intenso

Este fin de semana media Valencia estaba en Murcia. El Festival SOS 4.8 con sus entradas a precios populares no será el más hipster pero a algunos eso nos importa poco; mínima inversión, máximo rendimiento con un balance de cinco estupendos conciertos. Esta vez acertamos el camino de vuelta a la primera, que conste. Curiosamente los artistas de los que más he disfrutado hacen música electrónica, excepto The XX, aunque ellos también se mezclan. Y una semana después vamos a recibir aquí al mismísimo John Talabot, alias que el barcelonés Oriol Riverola tomó del colegio donde estudió. Viene a pinchar a La 3 el sábado por la noche y más ganas no podemos tener tras la escueta aunque estupenda actuación en el SOS. Siempre en una sala pequeña sabe mejor.

Decía que mayo viene intenso nada más empezar, eso es así. El próximo martes, en La Rambleta, no me canso de recordar y recomendar apasionadamente y con suficiente antelación el concierto de la banda norteamericana Low. Espero que agoten las entradas, sus canciones merecen escucharse con pleitesía y me declaro abiertamente fan del trabajo que están haciendo en la promotora Tranquilo Música y también la Rambleta, contando impresiones, cultivando el mito de los de Alan Sparhawk, con lista de spotify específica para calentar el evento incluida. Me gusta cuando las cosas están hechas con mimo.

Otra buena noticia es que el Colegi Major Rector Peset ha ampliado hasta el 20 de Mayo la exposición antológica de El Persa. No había tenido ocasión aún de hablar de ella y se me escapaba ya, pero ha habido sorpresa de última hora. La muestra me pareció un espacio precioso donde encontrar refugio en días raros. A mí me sirvió y me encantó conocer un poco mejor el mundo de este dibujante, ilustrador, artista todoterreno y particular donde los haya. Aunque no sea nada inédita la colección de Magnum con Marilyn Monroe de protagonista me parece una gozada, por muy tristes que sean algunas de las fotografías. Hasta julio vamos a tenerla dando ese brinco tan vitalista en la fachada de la Fundación Bancaja en la Plaza Tetuán. Siempre que paso me quedo mirandola.

Con unos meses de retraso llega la décimoquinta edición del Cabanyal Portes Obertes, que normalmente se celebraba a finales de septiembre. Aunque los fans de este barrio esperábamos con ansia ya la fecha, ahora tenemos dos semanas para cotillear casas recuperadas o mantenidas de la zona, aunque eso sea lo que más nos atrae, hay un montón de actividades incluidas (teatro, exposiciones, conciertos, proyecciones, etc). Cada vez llevo a nuevos amigos que se quedan fascinados. Sé que este año no será una excepción.

Que nos devuelvan el sol

Una vez superada nuestra particular semana de Pasión podemos volver a respirar aliviados y pasar a la etapa Resurrección. Parece que a veces la meteorología se alía para acompañar nuestro ánimo empañado. Muchos en mi entorno hemos tenido una semana de nubes, ahogos y frío, y este sol que de repente ya por fin nos ilumina, devuelve la vida. Lo dicho, resurrección. Que ya es mayo y tenemos mucho pendiente antes de que llegue el verano con su despiporre.

En el Cabanyal Intim hemos vuelto a disfrutar con esas piezas teatrales y de danza en casas del barrio y en nada, la semana que viene, tenemos el planazo ineludible del Portes Obertes, una forma preciosa de conocer la zona más emblemática de la ciudad. Lo pillamos con ganas, porque se ha retrasado unos meses. Pero del fin de semana próximo, el del 10 de mayo, hablaré el martes que viene, porque viene cargadito de cosas bonitas y suculentas que nos hacen saltar. El tópico que siempre repetimos es que en Valencia no pasa nada, pero lo cierto es que ahora mismo la agenda está repleta y variada. Yo no puedo hablar de todo pero lanzo ideas. El 14 de mayo viene a La Rambleta la banda americana Low, una de las grandes. Delicados y contundentes, profundos y complejos, buenísimos. Lo digo con tiempo, para escucharlos y para poder comprar aún la entrada.

En Espai Rambleta están que no paran; preciosa la iniciativa de proyectar El héroe del río de Buster Keaton, con la música de Tórtel, El Hijo y Jordi Sapena. Esta semana de teatro también tenemos citas interesantes. En la omnipresente Rambleta, el montaje de Maridos y mujeres, de Woody Allen que ha hecho Alex Rigola. Y para echarse unas buenas risas a mí me apetece más quizá lo que tenemos en la Sala Russafa, La nóvia de Gary Cooper de Pasqual Alapont y la Dependent. Sus protagonistas, Pep Sellés y Pepa Miralles saben hacer comedia y de eso no vamos sobrados.

Y hay tradiciones que nunca faltan. En Fallas, viento para poner emoción con la estabilidad de los monumentos y en la época de la Fira del Llibre, lluvias. Todos pensamos que con estos primeros días de tormentas ya ha habido suficiente y vamos a tirarnos a la calle. El parque de Viveros ahora está más verde y resplandeciente que nunca y en las casetas de nuestros libreros -esa especie que se resiste a la extinción- todos podemos encontrar algo suculento, se llame Grey o se llame poeta decadente. Entre las numerosas firmas y coloquios yo aquí os propongo que os acerquéis el domingo a las 14h a conocer a Carme Manuel, una profesora de la Universitat de València especialista en literatura norteamericana, que presenta su primera novela, Llanceu la creu. Una mujer con sangre en las venas, que para personas que pasan de puntillas por la vida ya tenemos bastantes.