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En modo septiembre

No considero que acabe el verano ni que empiece realmente septiembre hasta que el chiringuito Oli-Ba-Ba echa el cierre. Es lo que ha ocurrido este fin de semana y a estas horas probablemente ya esté todo desmontado. Lo bueno de que se anunciaran lluvias es que por esta vez ha sido una fiesta final mucho menos multitudinaria que otros años. Salió el sol, hacía una temperatura perfecta, estábamos casi en familia, y pudimos disfrutar relajadamente de los últimos bailes y unas danzas rapa-nui venidas directamente de Chile. Cada temporada es diferente, y ése es el buen sabor que nos da la vida, nunca nada responde a guiones, los acontecimientos en cada plano se dan de manera natural, y lo que esperabas se repitiera no es, unos llegan y otros apenas están, y hay nuevas canciones por descubrir, nuevas caras, giros imprevistos, y todo es bienvenido. Mirar el pasado como algo redondo, hecho y perfecto que se añora es algo demasiado aburrido y asfixiante. Estamos aquí y ahora.

Ya tocaba de verdad la vuelta al cole y como decía aquí la semana pasada, hay ilusión y ganas. Volver a replegarse al hogar, pasar un fin de semana entero en casa, ir al cine, salir por la ciudad…y volver a preguntarse ¿dónde está la famosa marcha valenciana? Porque después de  alucinar con Gandía la nuit esa fama queda ya definitivamente en leyenda urbana. Será el ordenamiento de nuestra alcaldesa, será la crisis, serán las quejas vecinales pero en Valencia ya no existe ni una sola zona de ocio nocturno y quien quiera fiesta ha de hacer peregrinaje con el coche de punta a punta de la ciudad. No es que el modelo de la capital de La Safor sea ideal o envidiable pero está vivo y genera, parece ser, rendimiento. Aquí, te guste la música y el ambiente que te guste no hay muchas opciones para seguir bambando un sábado por la noche más allá de las 3 de la mañana a no ser que decidas entrar en alguna de las discotecas que abren hasta las 7. Un poco de oferta, de alternativas, no vendría mal.

Mostra MIM Sueca 2013

Mostra MIM Sueca 2013

Los que están se mueven, eso sí. Como La3 que esta semana trae a Crystal Fighters en plan DJ previo al día en que actúan como banda en Noise, La Rambleta que prepara una y mil diabluras para el otoño, entre ellas un montón de conciertos apetecibles, la Bicifesta y la inauguración de su terraza pop con actuaciones de músicos valencianos, o el clásico festival de teatro MIM de Sueca, que empieza la semana que viene. Una exposición que no hay que perderse y que está abierta hasta este domingo es la de la fotógrafa Sandra Sasera en La Nau, The unknown, con imágenes de personas anónimas de Nueva York que componen un interesante mosaico con el que fantasear. El MuVIM, siempre muy enfocado al diseño, ha inaugurado también una preciosa muestra con la caligrafía como protagonista. Fetichistas de los cuadernos Rubio ahora transformados en curiosos de la tipografía la pueden disfrutar mucho. Y luego hay otros clásicos que gozan de gran popularidad como las ferias de la tapa que proliferan como champiñones. Este fin de semana la cita es en la Marina del Puerto. Yo prefiero las tapas generosas que te ponen sin pedir cuando viajas por Andalucía pero tampoco le haremos ascos a nada.

By Merxe Navarro

Ilusión en la rentrée

Todos los veranos son intensos, no me voy a repetir, pero la novedad es que este año el otoño va a molar. En los últimos días de agosto empieza a vislumbrarse el temido mes de septiembre, que se acerca con todo su peso. Para unos es vértigo, para otros es ilusión, para todos es inicio. Ya lo decía La Buena Vida, en Mi año natural,  canción justificadamente recurrente. La operación retorno se afronta como se puede. Mi amigo Israel, por ejemplo, tiene que volver a casa con días de antelación atemorizado por los previsibles atascos y nos reímos un poco de esta vena “abuelo”. Emili, por su parte, decía ayer por twitter: “Septiembre es germen de ilusiones, es el caldero donde se cuecen los nuevos proyectos. Septiembre es como coger carrerilla“, y a todos nos gusta su definición.

Y por esa carrerilla es que digo que los meses que vienen molarán. Tenemos un nutrido fondo de experiencias bonitas recogidas semanas atrás. Están siendo veraneos anti-crisis: la ciudad se vacía muy pronto con la huida a pueblos, apartamentos familiares y casas de amigos, y aunque nos quedemos por la zona, el Mediterráneo trae felicidad y planes baratos, y no por ello menos apetecibles. Hemos disfrutado de las noches de música en vivo en la terraza del IVAM (al fin algo que llevarse a la boca en ese museo), de las terrazas de verano con todo su encanto pese a la pobre cosecha cinematográfica de estos meses (el viernes, en ID AL CINE MALDITOS), de las degustaciones de horchata entre Daniel y Sarriers, del  extraño verano en Oli-Ba-Ba, moais arriba, moais abajo, pero con las grandes sesiones de baile y la mejor compañía que aportan vitamina hasta el año que viene.

Valencia se queda muy vacía, y fue interesante leer la serie de artículos que este mes Valencia Plaza tituló La ciudad fantasma. El contraste con LaMásBonita ha sido llamativo. El éxito de este local de la Patacona no deja de crecer y da qué pensar. Yo estoy deseando que mi amiga Merxe (@merxe_navarro) publique blog y saque a relucir sus increíbles fotos de curiosa paseante por la ciudad y todos los alrededores imaginables. Los que vemos sus instantáneas conseguimos descubrir lugares nuevos en paisajes ya conocidos, su mirada de arquitecta es tan afilada como cálida, y nos entran ganas de visitar esa iglesia alucinante de Xàbea, repetir siempre con el Botánico, o descubrir el conjunto residencial de Santa María Micaela. Volver a ver con otros ojos, no perder esa capacidad.

Aquí cabe de todo, en el mundo hay malísimas noticias y en nuestro entorno las hay de todo tipo. Tengo amigos (pocos) que han viajado lejos, otros (la mayoría) que se han quedado conmigo entre la ciudad y La Safor, mis sobrinos crecen y cada vez se superan en encanto, una amiga ha sido mamá por primera vez y otra se ha quedado embarazada y está entre contenta y asustada. Motivos para la alegría y el agradecimiento siempre hay, si los queremos ver. Lo mejor del mes de septiembre es lo que tiene de apetitoso. Todo por hacer, y una lista de objetivos y propósitos que nos pueden hacer felices. Encontrar nuestras propias razones para cocinar una nueva receta, para empezar a hacer deporte, para retomar un idioma. El nuevo curso es prometedor. Si quieres lo tomas.

[Foto: Merxe Navarro]

El templo del golfeo feliz

Ya me había pasado en 2011, cuando por primera vez, por fin, puse el pie en el Olibaba, famoso chiringuito de Oliva, y en esa playa de Aigüa Blanca. El bajonazo posterior en septiembre fue considerable. En 2012, que ha sido mucho más apoteósico, el verano directamente ha tardado meses en irse. Y hasta me ha llevado un tiempo poder volcar por escrito una nueva carta de amor al Oli.

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La foto del verano

El verano acabó. Tarde, pero acabó.

Hay veranos y veranos. El mío ha sido explosivo. El de 2012, como todo lo que está ocurriendo en este año tan particular, ha marcado época y épica. Olía especial al empezar en junio, y se ha resistido a marcharse muy tarde ya, alargando septiembre.

A mitad de octubre, reticente como yo, Marta Ortells ha publicado en su blog otra exposición, una de esas que de tanto en tanto convoca para que seguidores amantes de la fotografía demos nuestra visión bajo el nexo de unión de un tema que ella propone. Bicicletas o huevos,…quién sabe adónde nos llevará la próxima ‘blogexpo’. Se trata de jugar con tu mirada y curiosear entre las de los demás, perspectivas tan diferentes. Una proyecto pequeño e interesante, un punto de partida que Marta –traductora y subtituladora, y más allá, culo inquieto que siempre anda con mil ideas en la cabeza, a medio camino entre el estrés y la energía desatada- comparte y contagia.

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Arte

Highlights 2011

El 31 de diciembre de 2010 proclamaba mi determinación, con la ayuda de esta canción, de que 2011 fuera mi año del placer. Al hedonismo a través de la fuerza de voluntad, habrase visto. Bueno, todo, todo placer no ha sido, aunque lo ha habido y mucho. Ha sido un año intenso, diverso, difícil, extraño, movido, y esos calificativos sirven no solo para describir mi microhistoria, el mundo también está así, complicado, raro, para todos.

Esta no es una de esas concienzudas listas del Rockdelux. Aquí va un resumen muy particular, con los momentos estelares de placer y revelaciones varias. Leer más…

Oli-ba-ba

A veces sobran las palabras. Me pasa con ésta. El mítico chiringuito de la playa de Oliva (la de Aigüa Blanca) que siempre había resonado y que finalmente nunca terminaba de encontrar y casi ni buscar de verdad. A final de 2010, después de una y mil vicisitudes personales proclamé que 2011 sería el año del placer. Y si lo ha sido en parte ha sido gracias al Oli-ba-ba, punto de referencia del verano. Un nuevo tótem. Leer más…