Por debajo del personaje

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Que la vida no es necesariamente justa es algo evidente con sólo echar un vistazo alrededor y a lo largo de la Historia. Ésa es la sensación principal con la que nos quedamos una vez vista The imitation game, –Descifrando Enigma según la distribuidora en España, y conociendo mejor a Alan Turing, un genio precursor de la informática, matemático, filósofo, y personaje perseguido por homosexual en la Gran Bretaña posterior a esa guerra que él ayudó tanto a terminar. Solamente en 2013 la actual reina Isabel II reconoció en un edicto público la injusticia cometida y se le retiraron todos los cargos (sic). Hollywood es muy fan de rescatar historias reales y convertirlas en lustrosos biopics listos para la temporada de premios. The Imitation Game nace respaldado por el sello Weinstein así que no dudamos de su paso firme para los próximos meses.

Pero es una lástima que semejante personaje, lleno al parecer de recovecos y facetas interesantes sea objeto de una buena, meramente correcta película para complacer al gusto más académico, sin astucia ni riesgo por ningún lado. La historia ya me resultaba familiar; en 2001 Michael Apted dirigió Enigma, protagonizada por Dougray Scott y la estupenda Kate Winslet, aunque el guión de Tom Stoppard era una adaptación de la novela de Robert Harris, el enfoque era más hacia la intriga y no se metía en ninguna ambigüedad. Aquí Graham Moore traslada un libro de no ficción escrito por Andrew Hodges, lo que le a priori debería implicar un marchamo de fidelidad a la realidad sin embargo ya se han detallado las numerosas inexactitudes de la película.

The imitation game es uno de esos films que a modo de batidora une las ingredientes adecuados para conseguir el efecto deseado, o sea, uno de los éxitos de la temporada: ambientación extra cuidada, gran elenco de actores, momentos de tensión dramática para lucimiento del protagonista, música rimbombante y remate final con moraleja. Y se ve con interés, el personaje lo tiene, las buenas interpretaciones de los secundarios, Keira Knightley, Mark Strong, Charles Dance y del ubicuo Benedict Cumberbatch lo merecen, y el relato, con los saltos en el tiempo entre la infancia de Turing, la guerra y el fin de sus días perseguido, mantiene el ritmo. Pero una vez vista sabes que es fácilmente olvidable.


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