La animación que no tiene fin

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No vamos ahora a descubrir las maravillas de la factoría Pixar y su ristra de obras maestras: la saga Toy Story, Wall-E, Up, Monsters S.A. y ahora, ésta, su precuela, Monsters University. Son las películas que han hecho grande la casa, que seduce no solo al público infantil sino más aún incluso al adulto, que pierde vergüenzas en disfrutar una cinta de dibujos animados. Aquí la que esto escribe no le gustaba la animación ni siendo una niña pero con estos títulos caí rendida a la ternura infinita de Woody, Buzz, el señor Fredricksen, Boo, …Sulli y Mike. Y aquí vuelven a la carga, ahora con sus andanzas universitarias, el momento en que se conocieron e hicieron amigos, para acabar siendo un tándem perfecto de ‘asustadores’.

Nada que objetar a Montsers University. Nivel máximo en todos los aspectos: arte (ellos han inventado esto), chispa, dinamismo, gracia en la historia y carisma de sus personajes. Lástima no haber visto la versión original, con las voces de Billy Cristal y John Goodman en lugar de José Mota y Santiago Segura, que tampoco lo hacen mal pero. Todo el concepto de la película, que ya estaba en la anterior, es muy genial. La necesidad de que existan profesionales del susto como fuente de energía y desarrollo para los niños. En un mundo a veces tan quirúrgico que se pretende proteger a la infancia hasta límites absurdos aquí hay una reivindicación del miedo como herramienta fundamental para todo ser humano. El miedo nos define y con él en la mochila nos desarrollamos en la vida. A un niño, también, hay que hacerle ver lo malo o lo peligroso del mundo, no se puede vivir evadido de la realidad en una burbuja protectora porque entonces los instintos más básicos no se desarrollan. El grito es energía, y, en esta saga lo vemos, es muy apreciado.

En Monsters University vemos como Mike y Sulli, ese dúo tan cómico como efectivo, llegan a ser quién son. Y claro, el pulso del relato está en que no es tarea fácil y los dos tienen que luchar contra prejuicios y expectativas, propios y ajenos. Que levante la mano el que no se reconozca. Me gusta especialmente (a parte de la escena de baile que se marca Squishy con Sulli) ver ese recorrido personal, los ensayos prueba-error, la formación muy poco a poco de un insospechado equipo ganador a base de perdedores, y cómo cada uno de esos entrañables personajes va encontrando su sitio. No quiero desvelar el final pero la lectura es que no hay guión escrito en esta vida, y que la enseñanza superior no siempre te lleva adonde pretendes. No puede estar más vigente. Me ha quedado una crítica muy de perfil psicológico-analítico para ser una película de dibujos animados, ¿verdad? Es que lo grandioso de estos chicos es que son mucho más de lo que parecen.


2 comentarios

  1. No la he visto, pero las críticas no acompañan. Despues de Cars 2 y Brave, Pixar deja patente un declive. Ha pasado de innovar a apoltronarse viviendo de la renta de franquicias conocidas para exprimir la gallina de los huevos de oro. Incluso llegando a cancelar proyectos interesantes.

    ¿Las próximas? Nemo 2 y Toy Story 4. Así no, Pixar así no.

    • Amparo Ferrando

      Hay críticas de todo tipo…viven un poco de lo que ya hicieron, es cierto. Pero pienso que “Brave” no está entre las malas pelis precisamente. Las demás no digo que no.

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