El amor y sus misterios

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¿Qué hace que nos enamoremos de una persona y no de otra? ¿Por qué nos emparejamos? ¿En dónde exactamente está la chispa que hace todo saltar? ¿En qué consiste la química? ¿Y por qué a veces, de repente, se apaga? ¿Cuánto dura el amor? ¿Por qué nos desgastamos? ¿Qué buscamos en el amor, en el otro, en la pareja? Son preguntas que nos hacemos a nosotros mismos y que se hace el director Spike Jonze en Her, su última película, y quizá también la mejor. Pero no hay respuestas, nada definitivo, porque no lo puede haber. Sólo indagaciones.

En Her asistimos a un futuro cercano muy realista, sin estridencias, pero de fecha incierta en el que la inteligencia artificial y los gadgets han seguido ganando presencia en nuestras vidas cotidianas. Theodore,  interpretado de manera superlativa por Joaquin Phoenix -toda la luz en sus ojos-, es un autor por encargo de cartas manuscritas; estamos en un momento en el que la letra a mano es ya un tesoro vintage por el que se paga y él se gana muy bien la vida así gracias a su extrema sensibilidad para el oficio. Esa misma sensibilidad con la que Jonze cuida cada detalle del film, de una belleza delicada y nada postiza, forzada o enfática. La estética en Her es esencial pero no se impone al discurso ni al retrato profundamente humano e íntimo que hace de los personajes.

El protagonista trata de superar una ruptura sentimental muy dolorosa, y anda un poco perdido, intentando comprender los motivos de eso que siente como un fracaso y a la vez trata de salir adelante en un contexto de general desconexión entre las personas alrededor, rasgo característico de sociedades urbanas, híper-tecnificadas y ricas. Un día prueba un nuevo sistema operativo, ideado para integrar todas las tareas de su vida, y esa voz -personificación tremendamente sexy de Scarlett Johansson– trastorna, para bien, su apacible soledad. Nunca solo una voz había tenido tanto cuerpo. Junto a ellos, todo el reparto está impecable: Rooney Mara, como la ambivalente ex, Amy Adams, su buena amiga, u Olivia Wilde, como invasivo ligue.

Da igual quiénes sean los integrantes del binomio, Her es una historia de amor y un tratado sobre los sentimientos y las fragilidades humanas. Y se nota que su autor, ganador del Oscar al Mejor Guión Original, sabe muy bien de lo que habla. Spike Jonze, que estuvo casado con Sofia Coppola aquí parece ofrecer el reverso de Lost in Translation, su versión sobre las relaciones, los inicios y los finales. Hay quien la tacha de conservadora por mostrar un futuro en el que las relaciones de pareja son igual de convencionales que ahora. Si se llama convencional a algo tan arquetípico como el deseo de compartir la vida con otra persona, al impulso de enamorarse, y de prosperar con él o ella, lo somos y lo seguiremos siendo. Vivir en la desconexión, en la ilusión de las no ataduras, no parece un buen lugar al que dirigirse ni en el que quedarse. Imperdible.


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