Elogio de la comedia romántica

This post has already been read 78 times!

Si hablamos de comedias románticas parece que automáticamente salta un resorte de desprecio hacia el género. Se asocia a tardes de sofá (tan saludables) o a situaciones en que una chica obliga a su novio a acompañarla (sic) al cine en compensación por todas las de Vin Diesel que ella se ha tenido que tragar. Lamentables tópicos. Es cierto que encontrar una buena comedia romántica no es fácil, no vale cualquiera, tiene que combinar buenos diálogos, buenos actores, chispa…, pero las hay y muchas: Cuatro bodas y un funeral, La boda de mi mejor amigo, Pretty Woman,…Annie Hall, La fiera de mi niña. Lo que no vale como criterio para su desprestigio es el burdo argumento de señalar lo sentimental como sinónimo de cursi, edulcorado, simple.

Sentimental es aquello que habla de los sentimientos, ¿acaso no todos estamos unidos en eso? Todos nos enamoramos, jane austensufrimos rupturas, nos revelamos ante nuestros padres, intentamos gestionar malentendidos con nuestros amigos, aprendemos a llevar mejor las relaciones sociales, nos preocupan -aunque sea mínimamente- las habladurías…todo eso es lo que cabe en una comedia romántica, cierto es que con mayor o menor fortuna. Se entiende que un culebrón como la serie de televisión Anatomía de Grey acabe saturando de tantos embrollos de pareja, cada uno tiene su límite y sus preferencias. Pero aún hoy hay personas eruditas y tiesas que consideran a Jane Austen, la gran novelista británica del siglo XIX, una autora menor precisamente por hablar de cortejos, noviazgos, dimes y diretes. El mundo está lleno de estrechos mentales que se pierden el sabor de la fina ironía que se destila en Orgullo y prejuicio o Sentido y sensibilidad, ambas con muy buenas adaptaciones al cine, por cierto.

Toda esta declaración de amor al género para hablar de About time, distribuida en España como Una cuestión de tiempo, una película dirigida por Richard Curtis, especialista en la materia. Guionista de éxitos como el citado Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill o Love actually -de esta última también fue director- aquí se mantiene fiel a su sello de comedia británica solvente con buenos actores, buena música, ambientación ideal y que deja buenas sensaciones. Una cuestión de tiempo es la clásica feel-good-movie, aunque esta vez con el punto raro de los viajes en el tiempo, en plan ciencia-ficción sin efectos especiales.

Por insospechado que parezca la cosa funciona muy bien. Las escenas entre padre e hijo, con Bill Nighy brillando como nunca, son una joya, y la frescura de la pareja Domhall Gleeson (hijo del gran Brendan) y Rachel McAdams, junto a todos los secundarios, una apuesta segura. Quizá hacia el final se haga un poco larga de tantas idas y venidas del protagonista para conseguir a la chica que quiere, resolver meteduras de pata o retener instantes especiales, pero el aroma que deja es delicioso. Qué no daríamos por poder mejorar ciertos momentos de nuestra vida, no por arrepentimiento sino por volver a vivirlos con la máxima consciencia y el gusto de paladearlos lenta, gustosamente. La magia que se encuentra en lo cotidiano. Todo eso es lo que plantea la película, sin dar otra propuesta que la más sencilla  y sensata: aprovecha este viaje maravilloso (remarkable ride).


Deja un comentario