Telefilm con Oscar

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Que los Oscars es uno de los mayores escaparates del cine mundial es un hecho, por mucho que a veces nos pese. Y en ocasiones ocurre que una película sin salirse del montón, gracias a una estatuilla, ocupa un lugar privilegiado en los papeles. Ocurrió en 2005 cuando Crash, de Paul Haggis le arrebató el premio a Mejor Película a Brokeback Mountain, favorita y clásico instantáneo. En aquel caso un mediocre y efectista telefilm de buenas intenciones se imponía al escándalo (sic) de un amor genuino entre dos cowboys en lo más profundo de Estados Unidos. Aún así, lo imperdurable se impone y hoy (casi) nadie recuerda el film de Haggis.

Dallas Buyers Club no pasa de ser un telefilm bastante limitado en su narrativa e imaginación pero le salva, y mucho, el trabajo de sus actores, Matthew McCounaughey y Jared Leto, ambos ganadores del Oscar como actor principal y de reparto, respectivamente. La película cuenta la historia real de un electricista metido en múltiples trapicheos de mala muerte que en 1986 es diagnosticado de SIDA y ante las nulas expectativas de vida que le dan los médicos, muy perdidos en el inicio del virus, decide buscar y probar toda clase de fármacos aprobados en otros países para combatir la enfermedad, y de eso mismo hacer también negocio. Todo su recorrido es una pelea constante con las autoridades anti-droga, una lucha por seguir viviendo.

Es interesante volver la mirada a ese momento de desconcierto, a esos primeros titulares a mediados de los ochenta que hablaban de forma tan burda de una plaga homosexual, que contaban la sorprendente muerte de una estrella como Rock Hudson, que intentaban colocar el asunto, tenerlo controlado. El director Jean-Marc Vallée ejecuta correctamente el encargo y cuenta esta historia de pelea contra el sistema con simple eficacia, y lo más valioso es contemplar la evolución del macho homófobo protagonista cuando entra obligadamente en contacto con gays y trans de todo tipo, unidos por el mismo ímpetu.

La fuerza del protagonista, su aliento incansable pese a cualquier obstáculo es algo heroico, y la interpretación que hace McCounaughey, extraordinaria. Ya llevamos más de una año aplaudiendo su giro de guaperas sin más a actor con mayúsculas. Magic Mike, Mud, la serie True Detective, y ahora ésta, Dallas Buyers Club. Junto a él, un delicado Jared Leto -siempre recordado por el adolescente Jordan Catalano de la serie de los noventa My so called life– le da la mejor réplica.


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