Todas las entradas de Textos

La frescura del destarifo

Cada nueva película de Pedro Almodóvar causa expectación antes, durante y después del rodaje. Pero lo que ya ha adquirido categoría de ritual es el enfrentamiento que con el estreno siempre se produce entre el director y el crítico de cine Carlos Boyero, actualmente en El País. Leer más…

Sylvia Plath perdura

Tal día como hoy hace 50 años, a primeras horas de la mañana, la poeta Sylvia Plath se quitaba la vida. Tenía 31 años. La escena se ha relatado siempre con los detalles truculentos por su cotidianidad, para alimentar la mitología a su alrededor, del aire trágico de su figura. Previo a la carnaza televisiva siempre ha existido el morbo por la muerte prematura, el suicidio con su halo de misterio y la enfermedad mental. En Plath se reúnen muchas circunstancias que alimentan la fascinación, vale decir caricaturplatha. Leer más…

La libertad de Miguel Poveda

Con Miguel Poveda me ocurre como con alguien de la familia al que contemplas crecer y del que te enorgulleces viendo su evolución. Son muchos años siguiendo sus pasos, de menos a más porque una vez lo conoces y lo ves actuando ya no hay vuelta atrás y el enganche es total; todos repiten.

Foto de Maxi del Campo

Porque Miguel es especial, lo transmite de lejos y lo confirma de cerca. En casa la broma al principio siempre era sobre el parecido del tenista Rafa Nadal con él, y de ahí a la columna dominguera que años ha publicó Elvira Lindo, que fue el principio de muchas cosas bonitas. Poveda ha estado siempre unido a momentos y personas importantes de mi biografía. Leer más…

La foto del verano

El verano acabó. Tarde, pero acabó.

Hay veranos y veranos. El mío ha sido explosivo. El de 2012, como todo lo que está ocurriendo en este año tan particular, ha marcado época y épica. Olía especial al empezar en junio, y se ha resistido a marcharse muy tarde ya, alargando septiembre.

A mitad de octubre, reticente como yo, Marta Ortells ha publicado en su blog otra exposición, una de esas que de tanto en tanto convoca para que seguidores amantes de la fotografía demos nuestra visión bajo el nexo de unión de un tema que ella propone. Bicicletas o huevos,…quién sabe adónde nos llevará la próxima ‘blogexpo’. Se trata de jugar con tu mirada y curiosear entre las de los demás, perspectivas tan diferentes. Una proyecto pequeño e interesante, un punto de partida que Marta –traductora y subtituladora, y más allá, culo inquieto que siempre anda con mil ideas en la cabeza, a medio camino entre el estrés y la energía desatada- comparte y contagia.

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La mirada humana de Elvira Navarro

Elvira Navarro, "La Ciudad Feliz".

Hay historias que necesitan pocas páginas para dar duro y quedarse dentro. Ese enzarzarse en las profundidades de un libro tan corto como contundente a la vez, que con las  palabras justas a veces basta. Leer más…

La Buena Vida brilla y brilla

La relación que se tiene con las canciones de La Buena Vida es de parentesco, de asunto íntimo. Ninguno de sus seguidores diría lo contrario. Te pueden gustar o no, es cuestión de conexión, pero una vez entran siempre van a estar, runrún de fondo o recurrente, entrelazados a tus avatares personales. Y en ocasiones vuelven con fuerza, como ahora, con la publicación del cd homenaje a Pedro San Martín -bajista del grupo donostiarra- en el último número de la revista Rockdelux (julio-agosto 2012).

Alicia Aguilera Rockdelux

Son una de mis bandas sonoras. En cuestiones musicales tengo a cinco magníficos, los nombres fundamentales: La Buena Vida, Nick Cave, Portishead, Surfin’ Bichos/Chucho/Fernando Alfaro, y PJ Harvey. Son diversos, hasta dispares, infalibles, tuvieron y retuvieron -que ninguno acaba de llegar ni últimamente han parido sus mejores obras-, pero no me canso, mantienen intacto su poder da igual las veces que los escuche o el tiempo que pase. Cuando di con ellos era como si algo encajara rápida y muy profundamente, y a la vez formaran parte de mí de antemano. Hay muchos más, claro, pero después de ellos que son los tótems. Con LBV la primera adquisición fueron dos vinilos en Amsterdam -mítica tienda de Valencia-, su segundo disco y el ep Magnesia, una deliciosa mezcla de colores naranja, por un lado, y verde-amarillo por el otro. Aquellas texturas, la discográfica llamada Siesta, el nombre del grupo, la extraña sencillez de sus portadas, su aire fuera de modas, sus desacomplejadas melodías,…menudo tesoro. Empezaron a sonar non stop en el comedor de casa y a partir de ellos conocí el Donosti Sound, Le Mans o sobre todo Family. Qué gran época.

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Hopper fue el primero en llegar

No sabría decir en qué preciso momento entró el pintor Edward Hopper en mi vida, a los 13 o 14 años quizá. Seguramente sería por una foto o artículo en algún periódico o suplemento cultural de los que entraban en casa -que por aquel momento eran ABC o Las Provincias-. Lo que tengo claro es que fue ver uno de sus cuadros y captarme para siempre.

Fui a Crisol, una librería cercana a casa y encontré un socorrido libro de Taschen, arte en ediciones baratas para todos los públicos. Era barato, de tapa blanda (con Summer evening, en la cubierta) y muy básico pero aún esta ahí en mi estantería, todo manoseado y lleno de recortes relacionados. Mi madre y yo compartimos ese descubrimiento y juntas lo hojeábamos hablando de nuestros favoritos e imaginando en voz alta la historia detrás de cada cuadro, el porqué de nuestra fascinación. A las siguientes navidades empleé el dinero de las estrenas (7000 pesetas) en conseguir una lámina enmarcada que elegí acompañada de mi amiga Elena. Desde entonces Cape Cod morning ha venido conmigo a todas las casas en las que he vivido… y ya está muy descolorida-.

Hopper fue el primero en llegar, de hecho creo que ya estaba ahí incluso antes de conocerlo porque al ver las reproducciones tuve esa sensación tan particular de tropezar con algo que te pertenece de tal forma, que te expresa tan claramente que es como si ya lo conocieras por intuición y de repente un día cobra forma. Todo tenía tanto sentido al contemplar esos personajes solitarios, tan ensimismados, inquietos, poblando lugares deshabitados, urbanos o costeros, rincones de habitaciones apenas vislumbradas… Hopper hablaba de algo que tenía que ver conmigo y marcó de manera definitiva mi manera de mirar. Me doy cuenta si repaso las fotografías que yo misma tomo que tengo querencia por los rincones, los rayos de sol que entran por la ventana, o algo tan específico como los encuadres de cielo y un trozo de edificio/árbol/ventana.

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