Archivo de septiembre, 2013

Potente relato de iniciación

Si hace un par de semanas hablaba de los llaneros solitarios en el cine americano ahora vuelve ese referente tras haber visto (por fin) Mud, la mejor película que hay ahora mismo en cartelera, escrita y dirigida por Jeff Nichols que debutó en el largo tan tan bien con la mesiánica Take shelter. El título de la película es el nombre del personaje principal aunque no protagonista, interpretado por Matthew McCounaghey, un hombre obsesionado con su primer amor y en permanente huida debido a la misión de protegerla que se ha autoimpuesto. Al principio es solo un fantasma que acecha y fascina a unos niños que van en plan aventurero a una pequeña isla del río Mississipi, pero poco a poco su presencia se va haciendo más grande y con más peso para esos pequeños inquietos con familias problemáticas, que tanto me recuerdan a la pandilla de Stand by me, de Rob Reiner. Referentes que también vienen a la cabeza son Huckleberry Finn, la reciente Bestias del sur salvaje, e incluso el añorado John Sayles, como bien dice aquí el crítico Sergi Sánchez.

Se ha hablado mucho del papel de McCounaghey y de su revelación definitiva como el gran actor que es más allá de las comedias extra ligeras de chico y chica para sábados por la tarde en el sofá (¡que también tienen su lugar en este mundo!) y en las que parecía atrapado para siempre. Y no. Desde hace un par de años, films como El inocente, Killer Joe y sobre todo Magic Mike, lo han situado en un lugar muy respetable, ahí sigue con Mud, y no para de progresar. Aquí es el personaje mítico para los protagonistas, que empiezan temiéndole pero enseguida se convierten en leales compinches. En la piel de Mud, sucio, hambriento, al margen de la sociedad, poco hablador,…y aún así Matthew mantiene su incontestable brillo.

Toda la película está llena de actuaciones valiosas, también de esos secundarios que ilustran el profundo y empobrecido Sur estadounidense -el estado de Arkansas en este caso-, especialmente Ray McKinnon como padre callado, y el siempre grande Sam Shepard, en el papel de misterioso vecino. Sin embargo los que consiguen que Mud alcance el techo en emoción y verdad, merced a un excelente guión -sólo quizá un pelín alargado-, son los dos chavales protagonistas en pleno arranque adolescente, interpretados maravillosamente por Tye Sheridan y Jacob Lofland, cuyo rostro ya se nos grabó como hijo de Jessica Chastain y Brad Pitt en El árbol de la vida. Estos dos actores son simplemente impresionantes en matices y contundencia delante de la cámara. A través de ellos nos llega hondo este relato del despertar a las miserias de la vida, el amor, la dificultad del mundo adulto y todo en un entorno tan único como la rivera del Mississipi. Una gozada altamente recomendable.

Una ciudad llena de posibilidades

Hacer de un domingo cualquiera un día especial es una meta importante. Importa desde el mismo momento en que eliges estrenar ese vestido sencillo pero bonito que te has comprado en la nueva temporada de Monki, la tienda acogedora de la calle Calatrava con dueña también acogedora que además es ilustradora. Todos los detalles son importantes pero no hace falta trabajarlos con énfasis, sino simplemente proponerse un domingo fresco, nuevo. Levantarse pronto, caminar por la ciudad despejada y probar nuevos sitios, como Los Madriles, local histórico de la avenida Regne de València ahora remozado con el añadido de ‘Nueva Taberna’ pero manteniendo el buen hacer del que había oído hablar. Allí el vermut sabe muy rico, entre una clientela variada, de muy mayores a muy jóvenes y en la vía más emblemática del Ensanche. Son terrazas apetecibles más aún desde que Ruzafa está todo levantado y resulta un poco repetitivo. Lo hablo con muchos amigos, hay que descubrir nuevos lugares donde cenar cualquier cosa no te salga por 15 € de la manera más absurda.

El cocido de Los Madriles

El cocido de Los Madriles

Después del vermut, tan delicioso, sin preverlo vino la tentación del cocido madrileño, que tradicionalmente hacían los miércoles y que ahora por lo que se ve, se ha liberalizado, como todo. No lo había probado nunca aunque finalmente es como el cocido de Navidad que he adorado toda la vida. El camarero nos previno de su contundencia pero tampoco fue para tanto, la ración es estupenda, sin prisa se finiquita maravillosamente, y aún queda hueco para alguno de los postres caseros (glups).

Y una cosa lleva a la otra, claro, a un largo paseo por el río, el mayor emblema de la ciudad, como bien recoge aquí Vicente Molins para la revista Jot Down. Se puede recorrer de muchas maneras y cada uno tiene su tramo favorito. Como en ese artículo yo también pienso que la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Santiago Calatrava resulta un pegote marciano y vacuo, sin embargo ya empiezo a tomar en consideración lo que me dicen varios amigos llegados de fuera, que con gusto y criterio lo celebran como un conjunto peculiar y atractivo.

Para lugares con encanto, el Botánico -oasis de paz-, llegar hasta él y recorrerlo de otro modo. Hay días inspirados y bien acompañados para mirar tu propia ciudad con otros ojos, benevolentes e ilusionados, aunque aún así la vena exigente surge y te preguntas ¿por qué no una terracita sencilla, nada, seis mesas, cerca de los invernaderos? Sería fuente de ingresos y un bonito lugar para tomar un café, para escuchar los conciertos de jazz que se organizan… Por estas tierras a veces falta imaginación para el negocio. Algo aperitiverque no les falta a los chicos de Verlanga, como pudimos ver en su presentación en el PechaKucha de la semana pasada. Estesábado empieza su ciclo Aperitiver en el Tulsa, y también la terraza pop de Rambleta anda ya en marcha. El Russafa Escènica ha vuelto a ser un éxito, y esta semana se inaugura una de las exposiciones de la temporada, la de El Roto en la sala Martínez Guericabeitia de la UV. Sus viñetas son la mejor crónica social de nuestro país, no ahora en plena crisis, demasiado evidente, sino desde hace muchos años, como visionario de la España negra. Hay días que lo ves claro, sí, Valencia está viva, ¡Viva!

 

La familia inventada

Últimamente tener una película española en cartelera es una rareza que capta la atención. Si se trata de la nueva de Daniel Sánchez-Arévalo, aún más, aunque el tráiler y el exceso futbolero a priori no atraiga demasiado. Empieza nueva temporada y se anuncian estrenos atractivos, como la nueva de David Trueba para finales de octubre, y siempre tras el Festival de San Sebastián que ha empezado este fin de semana, se presentan las películas más destacadas del año. La gran familia española es la cuarta de Sánchez-Arévalo, que debutó con mucho éxito con Azuloscurocasinegro. Su terreno es siempre el de lo sentimental y emocional y no lo hace mal, aunque su filmografía sea irregular.

Tan irregular como me pareció esta película, que por momentos bordea el costumbrismo más casposo y el poco interés. Al poco de empezar, con la escena de la boda como acto central, no sabes demasiado hacia dónde va la historia, y no ayudan algunas interpretaciones como las de los adolescentes y Verónica Echegui. Nada demasiado desastroso pero sí un pelín chirriante, pero gracias a grandes actores como Roberto Álamo -mítico en la obra de teatro Urtaino Antonio de la Torre (su actor fetiche, fijo en todas sus pelis) y a momentos de chispa en las conversaciones de los hermanos, en especial Miquel Fernandez y Quim Gutierrez, La gran familia española no cae del todo.

Los guiños a títulos clásicos como Siete novias para siete hermanos y El guateque, y las escenas en que Sánchez Arévalo mejor luce como guionista de tragicomedias familiares, son también destacables. Es curioso, conforme avanza no hay nada en el film lo suficientemente grave para detestarlo pero tampoco aparece nada que termine de darle cuerpo. Hay secuencias brillantes y hay otras flojas, y en especial el trasfondo permanente del fútbol y de la final del Mundial que finalmente ganó la selección española, no es importante ni aporta nada más que ruido a la historia. Pero ya muy al final se desvela un secreto familiar narrado por Caleb, el hijo huido a África durante dos años e interpretado por Gutiérrez, que aporta la emoción que necesitaba para rematar la película y le da enjundia a todo el conjunto. Ese golpe opera como acto de magia y consigue cerrar las fisuras que presentaba La gran familia española. Así se destapa el verdadero sentido de todo el embrollo: lo que cuenta no es la familia como concepto y obligación per se, sino las familias que se inventan a sí mismas, con sus propias reglas, unidas en el amor y la lealtad, más allá de convencionalismos, más allá de títulos. Y ahí Daniel Sánchez Arévalo te gana.

Gente que hace cosas

Septiembre es quizá el mes visagra por antonomasia. Todavía es verano, y lo estamos disfrutando con estos días calurosos y luminosos clásicamente mediterráneos, pero con la vuelta al cole todos tenemos la voluntad firme de mejorar, de iniciar nuevos proyectos, de acabar lo que tenemos pendiente, de ser serios y constantes. La vida en la ciudad no deja de moverse con nosotros aunque a veces el contexto y las instituciones públicas lo pongan todo muy difícil. Este año por primera vez en medio siglo no se celebra la Feria del Mueble, últimamente denominada Feria Hábitat, con todo lo que reportaba. No hay flexibilidad para tiempos en que las empresas del sector viven asfixiadas. Veremos lo que ocurre en este nuevo curso. Esta semana han venido a la ciudad a entregar los Premios Nacionales de Diseño, con el valenciano Nacho Lavernia como cabecilla y diciendo cosas tan sensatas como las que se leen en esta entrevista.

Lo mejor que tenemos es la iniciativa y la chispa de muchos para no quedarse de brazos cruzados esperando a que sucedan los cambios. Culos inquietos son bienvenidos. Esta semana empieza la tercera edición de Russafa Escènica (del 20 al 29) y su lema es la felicidad; así van, provocando. Este festival tira de imaginación para continuar adelante y aparte de los patrocinadores que consigue recurre a la esponsorización y el apadrinamiento, fórmulas muy de actualidad. Las veinticinco propuestas que se exhiben en esta ocasión se han clasificado en Viveros (los espectáculos de formato pequeño y para pequeñas audiencias), Bosques (de formato medio) e Invernadero, con el montaje grande Troya. La conquista de la felicidad, dirigido por Chema Cardeña. Todos los días el barrio de Ruzafa va a estar tomado por teatreros con ganas de contar cosas.

alas espacio creativo

alas espacio creativo

Con la fórmula de la autofinanciación también busca la opción de publicarse en bonito el libro La línea de l’horitzó, del aventurero Josep Aparicio, una novela ya escrita que fue finalista del Premi la Vall d’Albaida de literatura erótica en 2012. Aquí se puede contribuir al verkami con el que financiar la edición  con ilustraciones del también valenciano Ricar González. De libros y de outsiders va también lo que hace Alas Espacio Creativo, bordeando el río y frente a las Torres de Serrano (calle Guadalaviar, 9). Somos muchos los fans de este particular lugar y hablaré de él las veces que haga falta. Aquí organizan talleres creativos en torno a la ilustración y la fotografía para mayores y pequeños, uno de ellos este mismo sábado por la mañana, que bajo el título de ¿Alguien ha visto al Señor Larsen? enseñará a niños de 5 a 12 años qué es un ilustrador, cómo se hace un libro y qué es un bestiario. Precioso, ¿verdad?

Otros que han empezado el curso con el culo inquieto son los de la revista Verlanga que pronto debutan como organizadores de eventos con Aperitiver en Tulsa Café. Un ciclo de conciertos acústicos los sábados por la tarde (a las 8) que empieza el próximo fin de semana (sábado 28) con Julio Bustamante. Y este mismo jueves participan con un montón de intrépidos en una nueva edición del Pecha Kucha a la valenciana, un formato exportado que sirve para dar a conocer proyectos de mentes inquietas que tienen 6 minutos y 40 segundos, y 20 imágenes a exhibir, para contar su historia. Me gusta mucho como pinta el curso 2013-2014. Que el ritmo no pare.

Contra la procastinación

El héroe perdido

Ninguno como el cine norteamericano para retratar personajes perdidos, desarraigados, sin rumbo, o con su propio rumbo, uno muy particular y libre, deambulante. A veces no son directores propios, me viene a la cabeza una película que es tótem de este género, como Paris, Texas, del alemán Wim Wenders. Su geografía lo permite y aunque es un país joven su propia mitología es precisamente ésa, la del llanero solitario, que abre caminos. Las carreteras inmensas, los moteles, los diners abiertos 24 horas, los paisajes bellos y solitarios, la facilidad para desaparecer y reinventarse en el sentido más amplio y literal de la palabra. Edward Hopper, Patricia Highsmith, Cormac McCarthy, los Coen, Hitchcock, Carver,…los nombres que surgen a bote pronto son infinitos y apasionantes. Y en este contexto se sitúa The place beyond the pines -me niego a nombrarla como Cruce de caminos, el título elegido por la distribuidora española, que podría ser el de cualquier telefilm chusco de sobremesa.

The-Place-Beyond-the-Pines-2Todo ese imaginario es el que me invadía mientras veía la película que es ciertamente demasiado larga e irregular, y no goza ni mucho menos de la maestría de ninguno de los referentes señalados antes, pero a esa atmósfera nos remite y ese es su poder de fascinación. Su director Derek Cianfrance, el mismo de Blue Valentine, tiene querencia por las relaciones difíciles y sabe contarlas. The place beyond the pines (algo así como El lugar más allá de los pinos) cuenta dos historias enlazadas, la primera la de un piloto de motos que se gana la vida con espectáculos extremos en ferias ambulantes y la segunda, la de un policía de pueblo con aspiraciones. La parte interesante, potente, con cuerpo, es claramente la primera. En una de paradas está una chica (Eva Mendes) que le da buenos motivos al piloto (Ryan Gosling) para quedarse, y cómo gestionar ese intento o ilusión de vida normal es el punto de conflicto.

Gosling con su gran creación en Drive se ha especializado en este tipo de héroes solitarios, sensible en toda su dureza, humano y con buenas intenciones, en busca de contacto, en busca de un lugar. Aquí no es tan pulcro y meticuloso como en la de Winding Refn, pero mantiene intacto su magnetismo y su fuerza traspasa la pantalla. En esta parte de la película Eva Mendes y Ben Mendelsohn como su genial compinche, le aguantan el nivel, y retratan perfectamente a unos personajes al borde de la marginalidad tan propios de la América real. Es cuando el film se desdobla para contar el relato de un policía gris y simple que el interés decae estrepitosamente, quizá también porque se evidencia el contraste de carisma entre Gosling y Bradley Cooper. Conforme se encamina hacia el final el ritmo mejora, con el enfrentamiento de esos dos adolescentes antitéticos condenados a encontrarse, pero antes las peleas entre policías corruptos aburren demasiado por mucho que sea Ray Liotta el cabecilla. Aún así The place beyond the pines tiene un ambiente crepuscular por el que interesa darse una vuelta.

 

En modo septiembre

No considero que acabe el verano ni que empiece realmente septiembre hasta que el chiringuito Oli-Ba-Ba echa el cierre. Es lo que ha ocurrido este fin de semana y a estas horas probablemente ya esté todo desmontado. Lo bueno de que se anunciaran lluvias es que por esta vez ha sido una fiesta final mucho menos multitudinaria que otros años. Salió el sol, hacía una temperatura perfecta, estábamos casi en familia, y pudimos disfrutar relajadamente de los últimos bailes y unas danzas rapa-nui venidas directamente de Chile. Cada temporada es diferente, y ése es el buen sabor que nos da la vida, nunca nada responde a guiones, los acontecimientos en cada plano se dan de manera natural, y lo que esperabas se repitiera no es, unos llegan y otros apenas están, y hay nuevas canciones por descubrir, nuevas caras, giros imprevistos, y todo es bienvenido. Mirar el pasado como algo redondo, hecho y perfecto que se añora es algo demasiado aburrido y asfixiante. Estamos aquí y ahora.

Ya tocaba de verdad la vuelta al cole y como decía aquí la semana pasada, hay ilusión y ganas. Volver a replegarse al hogar, pasar un fin de semana entero en casa, ir al cine, salir por la ciudad…y volver a preguntarse ¿dónde está la famosa marcha valenciana? Porque después de  alucinar con Gandía la nuit esa fama queda ya definitivamente en leyenda urbana. Será el ordenamiento de nuestra alcaldesa, será la crisis, serán las quejas vecinales pero en Valencia ya no existe ni una sola zona de ocio nocturno y quien quiera fiesta ha de hacer peregrinaje con el coche de punta a punta de la ciudad. No es que el modelo de la capital de La Safor sea ideal o envidiable pero está vivo y genera, parece ser, rendimiento. Aquí, te guste la música y el ambiente que te guste no hay muchas opciones para seguir bambando un sábado por la noche más allá de las 3 de la mañana a no ser que decidas entrar en alguna de las discotecas que abren hasta las 7. Un poco de oferta, de alternativas, no vendría mal.

Mostra MIM Sueca 2013

Mostra MIM Sueca 2013

Los que están se mueven, eso sí. Como La3 que esta semana trae a Crystal Fighters en plan DJ previo al día en que actúan como banda en Noise, La Rambleta que prepara una y mil diabluras para el otoño, entre ellas un montón de conciertos apetecibles, la Bicifesta y la inauguración de su terraza pop con actuaciones de músicos valencianos, o el clásico festival de teatro MIM de Sueca, que empieza la semana que viene. Una exposición que no hay que perderse y que está abierta hasta este domingo es la de la fotógrafa Sandra Sasera en La Nau, The unknown, con imágenes de personas anónimas de Nueva York que componen un interesante mosaico con el que fantasear. El MuVIM, siempre muy enfocado al diseño, ha inaugurado también una preciosa muestra con la caligrafía como protagonista. Fetichistas de los cuadernos Rubio ahora transformados en curiosos de la tipografía la pueden disfrutar mucho. Y luego hay otros clásicos que gozan de gran popularidad como las ferias de la tapa que proliferan como champiñones. Este fin de semana la cita es en la Marina del Puerto. Yo prefiero las tapas generosas que te ponen sin pedir cuando viajas por Andalucía pero tampoco le haremos ascos a nada.