Archivo de junio, 2013

La animación que no tiene fin

No vamos ahora a descubrir las maravillas de la factoría Pixar y su ristra de obras maestras: la saga Toy Story, Wall-E, Up, Monsters S.A. y ahora, ésta, su precuela, Monsters University. Son las películas que han hecho grande la casa, que seduce no solo al público infantil sino más aún incluso al adulto, que pierde vergüenzas en disfrutar una cinta de dibujos animados. Aquí la que esto escribe no le gustaba la animación ni siendo una niña pero con estos títulos caí rendida a la ternura infinita de Woody, Buzz, el señor Fredricksen, Boo, …Sulli y Mike. Y aquí vuelven a la carga, ahora con sus andanzas universitarias, el momento en que se conocieron e hicieron amigos, para acabar siendo un tándem perfecto de ‘asustadores’.

Nada que objetar a Montsers University. Nivel máximo en todos los aspectos: arte (ellos han inventado esto), chispa, dinamismo, gracia en la historia y carisma de sus personajes. Lástima no haber visto la versión original, con las voces de Billy Cristal y John Goodman en lugar de José Mota y Santiago Segura, que tampoco lo hacen mal pero. Todo el concepto de la película, que ya estaba en la anterior, es muy genial. La necesidad de que existan profesionales del susto como fuente de energía y desarrollo para los niños. En un mundo a veces tan quirúrgico que se pretende proteger a la infancia hasta límites absurdos aquí hay una reivindicación del miedo como herramienta fundamental para todo ser humano. El miedo nos define y con él en la mochila nos desarrollamos en la vida. A un niño, también, hay que hacerle ver lo malo o lo peligroso del mundo, no se puede vivir evadido de la realidad en una burbuja protectora porque entonces los instintos más básicos no se desarrollan. El grito es energía, y, en esta saga lo vemos, es muy apreciado.

En Monsters University vemos como Mike y Sulli, ese dúo tan cómico como efectivo, llegan a ser quién son. Y claro, el pulso del relato está en que no es tarea fácil y los dos tienen que luchar contra prejuicios y expectativas, propios y ajenos. Que levante la mano el que no se reconozca. Me gusta especialmente (a parte de la escena de baile que se marca Squishy con Sulli) ver ese recorrido personal, los ensayos prueba-error, la formación muy poco a poco de un insospechado equipo ganador a base de perdedores, y cómo cada uno de esos entrañables personajes va encontrando su sitio. No quiero desvelar el final pero la lectura es que no hay guión escrito en esta vida, y que la enseñanza superior no siempre te lleva adonde pretendes. No puede estar más vigente. Me ha quedado una crítica muy de perfil psicológico-analítico para ser una película de dibujos animados, ¿verdad? Es que lo grandioso de estos chicos es que son mucho más de lo que parecen.

LBV singular

Gemma

Disfrutar tranquilamente, con pausa y mucha consciencia, de lo más cercano y cotidiano es lo que le gusta a Gemma, directora y actriz de teatro. Vive en plena naturaleza con su familia, de la que también forman parte una buena tropa animal. Hoy es ella la que comparte con nosotros sus gestos de hedonismo: un buen libro, yoga, un rato de café robado entre semana, o mirar a escondidas son algunos de ellos.

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Los días extralargos

En verano los martes son un poco lunes para mí, porque el fin de semana se alarga más y de ahí que esta columna se retrase. Las tardes de domingo veraniegas no son iguales que en otoño, que nos recogemos pronto para encarar la semana. Los domingos ahora son de comer a las 4 y que te dé igual, de arena, de horas de luz y de hacer todo lo posible por alargar el fin de semana hasta lo indecente. Y qué cara de tonta (feliz feliz como cantaba El Niño Gusano) se te queda cuando aterrizas. Si se trata de la Nit de Sant Joan como esta vez, la justificación viene sola.

El sábado por la noche se celebraba en el precioso patio del Convento del Carmen, la fiesta de presentación de Makma, una interesante revista online de artes visuales y cultura contemporánea impulsada por amigos periodistas. Somos mucha gente inquieta la que llevamos tiempo proclamando que Valencia está viva (gran slogan el de Verlanga) pese a todo el descrédito ganado gracmakmaias a nuestros gobernantes. En Makma cubren cada inauguración en galería de arte que se celebre y se proponen difundir el arte contemporáneo en sus más diversas expresiones. Llevan unos meses de andadura y ya era hora de celebrarlo, con amigos, personalidades de la cultura, música y ágape. Recuerdo hace un año, justo en la charla que dio Nacho Vigalondo en el Cinema Jove, me encontré con Salva Torres y me contó algo de este proyecto que tenía entre manos. Alegría y curiosidad por que sigan pasando cosas interesantes. Este jueves, por ejemplo, en el MuVIM se inaugura la exposición Tipografía a la que los amantes de la letra impresa intentaremos no faltar.

Pocas semanas dejo de nombrar algún acto que se celebra en La Rambleta. Podríamos decir que la Ronda Sur está on fire. Esta semana, el jueves, actúa La Muñeca de Sal con la  colaboración de lujo de Javier Corcobado, y la performance -pintando en vivo- del artista Luis Lonjedo.  Y en breve inaugurarán también su Terraza de Cine, con películas poco comerciales y conocidas de ficción y documentales.

Es temporada de eventos al aire libre y muchos de ellos, gratuitos. Una de las buenas noticias de estos días (desde ayer lunes hasta el 4 de julio) es el Festival Serenates en el claustro de La Nau. Entrada gratuita (solo hay que hacer cola 1 hora antes) para disfrutar de música clásica de alto nivel, no se puede pedir más. El ciclo ha comenzado con el ballet de La consagración de la primavera de Stravinsky,  pero tiene aún más platos fuertes como a Maria del Mar Bonet este jueves y a Capella de Ministrers el viernes. Casi nada. En unas semanas, llegará también esa cita ya tradicional del concierto al aire libre en los Jardines del Palau con el que empieza el Festival de Jazz la segunda semana de julio. Mira que nos gusta salir con nuestra cena de sobaquillo y hacer picnic en la hierba, a la espera de la Filmo d’Estiu, ya en agosto. Cualquier excusa es perfecta para zascandilear y no entrar en casa hasta las mil, sea fin o entre semana. En estiu, tot per l’aire!

Desenfado y nervio

Danny Boyle es el típico director que nadie considera autor porque es un todoterreno algo travieso responsable de Trainspotting -con la que saltó a la fama en 1996-, La playa, Slumdog Millionaire, los zombies de 28 días después, o la agonía del montañero James Franco en 127 horas. Todas variopintas y comerciales con mayor o menor fortuna. No soy fan de todos sus trabajos pero no puedo negar que de entrada siempre me despierta la curiosidad; tiene carácter y algunas veces me ha maravillado, por ejemplo en la deliciosa Milliones. Ahora llega con Trance bajo el brazo, una cinta de género negro muy estilizado y british, que me ha encantado pese a sus excesos y delirios. ¿Razones? Es divertida, es directa, sin complejos y en ella Rosario Dawson resplandece como nunca.

Esta vez Danny Boyle vuelve a trabajar con el guionista John Hodges, colaborador al inicio de su carrera, y parece que como entonces se ha tomado este trabajo, que adapta un telefilm británico de hace pocos años, con atrevimiento y sin pensar demasiado en lo que dirá la crítica. Como dice Raúl Cornejo este parece un proyecto tan poco serio como para que Boyle se lo tome muy en serio. Y nosotros, sencillamente lo disfrutamos.

A veces no se necesitan obras perfectas para gozar del cine, ni mucho menos, y es lo que pasa con Trance, que está realizada con tanta contundencia, nervio y desparpajo que te embauca, como embaucadores son sus personajes, y no tiene mayores pretensiones. Es un juego en el que se mezclan robos de cuadros, sesiones de hipnosis, engaños, obsesiones amorosas y sexo, en un Londres entre macarra y exquisito. Y todo bien contado -con licencias, eso sí, a la verosimilitud hacia el final-  pese al embrollo en el que se mete con la memoria y las capas de recuerdos del protagonista, interpretado por James McAvoy. Un cóctel estupendo que te entretiene divinamente en hora y media de metraje.

Me gusta especialmente en Trance su concisa manera de contar y que es una película tremendamente física, los cuerpos de sus protagonistas (McAvoy, Vincent Cassel y Rosario Dawson) son importantes y vibran palpablemente ante el espectador. Y aquí me veo obligada a mencionar lo explícito del film, aunque solo y también hay que resaltarlo, cuando se trata del cuerpo femenino, con importancia narrativa y personificado en Rosario Dawson que se exhibe en varios momentos poderosa y estupenda sin ningún complejo. El otro momentazo visual de la cinta tiene a la cabeza de Cassel como protagonista, pero no desvelaré más. A películas tan desenfadadas como Trance solo cabe darles la bienvenida. Aire fresco en la sala de cine.

 

Con la superluna a la vista

festival-cinema-jove-2013Una de las noticias con las que hemos empezado esta semana es amarga. La taquilla del cine en España cae de manera estrepitosa. Nadie va al cine, y qué triste. Tengo la columna de los viernes, que desde su mismo título (Id al cine, malditos) aboga por la sala oscura. No sé si somos conscientes de la tremenda pérdida que sería que dejara de existir un espectáculo único. Esta es una época fatal para muchos negocios, se multiplican los gastos, el pago de la renta, seguros de coche, bodas, bautizos, comuniones, fin de curso escolar, vacaciones al caer, y todo se resiente. La playa tira y es gratis, pero hay opciones, hay ofertas que hacen que el cine no sea un lujo como muchos se empeñan en proclamar. Además ahora llegan por fin interesantes estrenos (Before midnight, la semana que viene, por ejemplo) para animar el verano y obligarnos a ir al cine al menos quincenalmente. O en un futuro cercano lloraremos.

Precisamente este fin de semana empieza en la ciudad el único festival que resiste con dinero público, el Cinema Jove. Con poco presupuesto sus organizadores intentan hacer virguerías. Quien sea atrevido y disponga de tiempo libre siempre puede hacer inmersión en las secciones oficiales de largos y cortos, aunque para todos los públicos siempre son una gozada las proyecciones paralelas. Este año podremos ver en pantalla grande y al aire libre las pelis favoritas del director Rodrigo Cortés -ese ingenioso tuitstar-. Los pájaros, de Hitchcock, Uno, dos, tres, de Wilder, Ocho y Medio de Fellini, Siete ocasiones, de Buster Keaton, o El muro, de Alan Parker, son algunos de sus clásicos. 970178_587610591259389_724974313_nY el festival también trae apetecibles cintas de culto como Drive y estrenos recientes tipo La caza, de Thomas Vinterberg o Lawrence Anyways, además de las habituales actividades paralelas.

El viernes celebramos también el Día de la Música. Hay ciudades en las que los actos son numerosos y multitudinarios, como en Madrid o recuerdo justo en estas fechas un viaje a París en el que me impresionó la cantidad de conciertos en cada rincón de una ciudad que vibraba entera por la música. Aquí vale la pena pasarse precisamente por el Instituto Francés, que estará muy animado todo el día o por el concierto que dan por la noche los de Niñamala en La Edad de Oro. Cinema Jove y Día de la Música son fechas fijas que nos avisan de que el verano oficialmente ya empieza.

Este fin de semana pasado fue de reencuentro con la familia en Oliva playa. Después de nueve meses nunca se está seguro de cómo va a ir pero nos quedamos felices y tranquilos de comprobar que todo sigue bien en Oli-Ba-Ba, que se mantienen las buenas vibraciones y la conexión entre personas y espacio. Esta temporada va a ser larga y la hemos empezado a lo grande, con buena música, novedades en OLI 2013-2cabina, buena mar, deliciosa arena, y múltiples brindis por las alegrías que vendrán. Ahora tenemos los días más largos del año por delante, el viernes comienza el solsticio y el domingo por la noche celebramos la Nit de Sant Joan, con hogueras para purificar el ambiente y dar más fuerza al Sol que a partir de ese día va perdiendo horas de nuevo. Cada uno tiene sus celebraciones importantes y su manera de festejar. A mí de repente me parece bonito darle su espacio a un ritual como éste, de conexión con la naturaleza, de bienvenida a la nueva estación, que este año llega acompañada por una luna llena esplendorosa y especial, más grande y más cercana a la Tierra de lo habitual (aquí la explicación). Un espectáculo para dejarse deslumbrar.

360° son las vueltas de la vida

Juego de destinos es el insulso título que le han dado en castellano a este film, del director brasileño Fernando Meirelles, responsable de Ciudad de Dios o El jardinero fiel, y ya muy bien asentado en la industria cinematográfica internacional. En este caso es una coproducción entre Reino Unido, Austria, Francia y Brasil, una mezcla que marca a la vez todo el relato, un guión de Peter Morgan (The Queen o El desafío Frost/Nixon) que salta de ciudad en ciudad para hablar de las relaciones humanas en el siglo XXI. Se presenta como una versión actual y libre de La Ronda del dramaturgo austríaco Arthur Schnitzler, la clásica serie de historias entrelazadas y múltiples personajes que hemos visto infinidad de veces en el cine, unas con más fortuna que otras; entre las mejores me vienen Vidas cruzadas, de Robert Altman y Magnolia, de Paul Thomas Anderson.

360° no pasará a los anales de la historia del cine pero tiene virtudes a destacar. Durante las casi dos horas de metraje en algunos momentos una se debate entre el desagrado de una estética feísta y la conmoción por los avatares de algunos personajes. Parece que es una voluntad de sus autores no tener prejuicios en mezclar actores desconocidos con grandes estrellas como Rachel Weisz, Anthony Hopkins o Jude Law, y lo que es más, ponerlos a todos al mismo nivel de importancia en la historia. Esa ausencia de status por momentos hace que parezca un telefilm de serie B y esa sensación nunca te deja del todo mientras sigues los pasos de las diversas relaciones amorosas o sorprendentes amistades desde Bratislava a Phoenix, pasando por Viena, París y Londres. Este tipo de películas a veces van un poco forzadas en su empeño de resaltar la circularidad de la vida, y cómo unos caminos llevan a unas personas y todo tiene que acabar encajando. Inevitablemente unos episodios tienen más fuerza que otros, como el del ex convicto sexual atrapado con una joven brasileña muy vulnerable y que pone a prueba su recuperación. Ahí están algunas de las escenas más tensas de 360°. O la amistad entre esa misma joven que vuela hacia Río de Janeiro y un padre que busca a su hija desaparecida -y probablemente muerta- hace muchos años.

Otro de los puntos buenos del film de Meirelles es la ausencia de moralismo, por ejemplo al hablar de ese matrimonio desconectado que son mutuamente infieles y se reencuentran con tranquilidad y ternura, así como las ideas vitalistas que maneja, con ese quiebro final de la huida del chófer del gángster con la hermana de la prostituta. Algunas llegan simplemente a un callejón sin salida pero todas tienen el amor, las relaciones sentimentales de fondo, y también la búsqueda de una oportunidad en la vida. En la realidad probablemente todo es aún más azaroso e inclasificable, pero como repiten aquí “si encuentras una bifurcación en tu camino, cógela. Sólo se vive una vez.