Reyes

Regalo de Reyes

Para mí ésta es la fiesta más especial de todas, y sé que no soy la única. Los festivos, las vacaciones, a todos nos gustan porque son un acicate y rompen la rutina. Bendita rutina, de todos modos. Pero el Día de Reyes tiene un plus. Es el día de los regalos por excelencia, pero los regalos inesperados, las sorpresas, los deseos que se piden en una carta para que, primero, lean tus padres, o más tarde, sobreentiendan las personas que te quieren bien. Es la magia que da la ilusión, un poder único, invencible. Es una tradición, un convencionalismo dirán muchos. De acuerdo, no me importa, éste es uno de los convencionalismos más preciosos, y brindo por ellos.

Reyes es el día que me recuerda mejor a mi madre, y en toda su amplitud. Ella que cuidaba los detalles con mimo, que intentaba llegar a la lista que yo le hacía, que hacía de cada pequeño gesto algo especial: los dulces para los magos, la bebida para los camellos, envolver de madrugada todo lo que llevaba escondido desde hace días en su armario, no hacer ruido, que la nena no se dé cuenta de nada, a ver si consigo comprarle ese libro sobre Hitchcock que es un poco caro pero le hace tanta ilusión, llegar a todo, llegar a todo…intentarlo. Eran otros tiempos, nuestras cartas a los Reyes Magos de Oriente no eran interminables ni excesivas, no habían PSP ni tablets carísimas, había algún juguete (el ¿Quién es quién? que nunca llegó), libros, cd, algo de ropa. Todo muy normal y muy entrañable, no hacía falta más. La mañana del día 6 siempre había algo concreto que te hacía feliz, aunque sólo fuera uno de los regalos.

Y todo eso imprime carácter. La austeridad y la generosidad hacían un gran conjunto. Conozco el valor de las cosas y se lo doy, sé que no todos los bienes materiales que tengo y he tenido en mi vida los debo dar por presupuestos, que el confort y la suerte que tengo por nacer donde he nacido no deben sobreentenderse, y que nadie, nadie me debe nada, sino que me regalan sólo por el hecho de estar ahí y de quererme así. Y eso es una ganancia tan grande como el saber hacer especial un día, cuidar a los que quieres, organizar una comida en casa, comprar flores, o preparar con mimo todo para la llegada de un ser querido (el más querido).

Hoy he tenido un momento de iluminación de buena mañana, mi madre fue la primera encarnación de Mrs. Dalloway que yo encontré en mi vida, ahora soy yo. Y por ella aprendí el placer de compartir, de hacer los días especiales, todos los que se puedan, de celebrar la vida en sus pequeñas maravillas: un rayo de sol, una cerveza fría, un besito, una música, un artículo de prensa, un programa de radio. ¿Qué mejor regalo que ése, verdad?

[Publicada el 6/1/2014]


2 comentarios

  1. Sandra Sevilla

    Preciosas y emotivas palabras…el mejor regalo que tenemos es el tiempo que nos dedican los que nos quieren..Un besito Amparo

  2. Gemma

    Gran regalo para todxs tus palabras. Un abrazo enorme.

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