Montgo

Con el Montgó de fondo

¿Se puede una enamorar de un lugar, de un espacio? Sin duda. No ocurre a menudo, pero quizá el caso más contundente es el del Montgó, esa silueta en la costa norte de Alicante que se contempla desde mi propia casa y que se impone como referencia, como tótem del Mediterráneo valenciano. Es tal su poder hipnótico que yo lo comparo con la presencia del monolito en 2001 Una odisea en el espacio, siempre de fondo, siempre presente, misterioso y rotundo. Y mucho nos acercamos este fin de semana al Montgó con el propósito de inaugurar el mes de junio en Oliva. Allí, en la playa bonita, me di el último baño de la temporada pasada junto a Perkins, ya entrado octubre, y allí la hemos vuelto a empezar. Esos chapuzones, algo fríos aún, revitalizan, ponen a tono. El placer de pelear con las olas y el placer de pisar la arena fina, de tantearla, sabiendo que ya en breve no te vas a separar demasiado de ella, ni de día ni de noche.

Lo mejor del mes de junio es que son las semanas con días más largos del año, y en un sábado te caben mil paradas y planes porque parece que la luz no se va nunca. Tras la sesión de playa el homenaje estaba en el Restaurante Goleta (Av. Mediterráneo 7, Oliva), otro lugar con el que hace unos meses hubo flechazo y que gusta compartir. Todos los que vamos nos hacemos fans. Allí te recibe Marta, simpática y resolutiva, mientras Juanra, el maestro en la cocina, prepara menús imaginativos y asequibles o paellas espectaculares, como la de pato con alcachofas y habas que nos comimos lentamente, regustándonos muy cerca del éxtasis entre mil y una conversaciones, arreglando el mundo, brindando por la vida y repasando vinos, películas y recuerdos compartidos. Uno de los acuerdos a los que llegamos fue que el optimismo por muy mal que a veces nos vaya todo, es al final la única y mejor opción. Ganar, ganarás lo mismo pero seguro que el camino se hace menos amargo si lo enfocas con buena cara.

El próximo fin de semana probablemente sea más relajado, aunque depende de cómo se mire. El viernes cuando estuvimos en el oasis La Rambleta viendo la presentación de Los Ilusos de Jonás Trueba, había especial animación también porque se inauguraba la exposición de MacDiego hARTo de sexo, que recorre el trabajo pornográfico de artistas valencianos, dentro del marco de actividades del I Salón Erótico de Valencia que se celebra en la Feria del 6 al 9 de junio. Un plan interesante para farolear y quién sabe, quizá una ocasión para conocer al mismísimo Nacho Vidal, genio y figura, y uno de los impulsores de la iniciativa. En otro estilo también me quiero a pasar por la Fireta, Feria independiente de cosas hechas mano, en la Galería Jorge Juan. Bien por la artesanía local y bien por la propagación del estilo Etsy de cosas bonitas. En esta columna semanal está claro cuál es el mantra: pegarle a todo.

 


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