By Merxe Navarro

Ilusión en la rentrée

Todos los veranos son intensos, no me voy a repetir, pero la novedad es que este año el otoño va a molar. En los últimos días de agosto empieza a vislumbrarse el temido mes de septiembre, que se acerca con todo su peso. Para unos es vértigo, para otros es ilusión, para todos es inicio. Ya lo decía La Buena Vida, en Mi año natural,  canción justificadamente recurrente. La operación retorno se afronta como se puede. Mi amigo Israel, por ejemplo, tiene que volver a casa con días de antelación atemorizado por los previsibles atascos y nos reímos un poco de esta vena “abuelo”. Emili, por su parte, decía ayer por twitter: “Septiembre es germen de ilusiones, es el caldero donde se cuecen los nuevos proyectos. Septiembre es como coger carrerilla“, y a todos nos gusta su definición.

Y por esa carrerilla es que digo que los meses que vienen molarán. Tenemos un nutrido fondo de experiencias bonitas recogidas semanas atrás. Están siendo veraneos anti-crisis: la ciudad se vacía muy pronto con la huida a pueblos, apartamentos familiares y casas de amigos, y aunque nos quedemos por la zona, el Mediterráneo trae felicidad y planes baratos, y no por ello menos apetecibles. Hemos disfrutado de las noches de música en vivo en la terraza del IVAM (al fin algo que llevarse a la boca en ese museo), de las terrazas de verano con todo su encanto pese a la pobre cosecha cinematográfica de estos meses (el viernes, en ID AL CINE MALDITOS), de las degustaciones de horchata entre Daniel y Sarriers, del  extraño verano en Oli-Ba-Ba, moais arriba, moais abajo, pero con las grandes sesiones de baile y la mejor compañía que aportan vitamina hasta el año que viene.

Valencia se queda muy vacía, y fue interesante leer la serie de artículos que este mes Valencia Plaza tituló La ciudad fantasma. El contraste con LaMásBonita ha sido llamativo. El éxito de este local de la Patacona no deja de crecer y da qué pensar. Yo estoy deseando que mi amiga Merxe (@merxe_navarro) publique blog y saque a relucir sus increíbles fotos de curiosa paseante por la ciudad y todos los alrededores imaginables. Los que vemos sus instantáneas conseguimos descubrir lugares nuevos en paisajes ya conocidos, su mirada de arquitecta es tan afilada como cálida, y nos entran ganas de visitar esa iglesia alucinante de Xàbea, repetir siempre con el Botánico, o descubrir el conjunto residencial de Santa María Micaela. Volver a ver con otros ojos, no perder esa capacidad.

Aquí cabe de todo, en el mundo hay malísimas noticias y en nuestro entorno las hay de todo tipo. Tengo amigos (pocos) que han viajado lejos, otros (la mayoría) que se han quedado conmigo entre la ciudad y La Safor, mis sobrinos crecen y cada vez se superan en encanto, una amiga ha sido mamá por primera vez y otra se ha quedado embarazada y está entre contenta y asustada. Motivos para la alegría y el agradecimiento siempre hay, si los queremos ver. Lo mejor del mes de septiembre es lo que tiene de apetitoso. Todo por hacer, y una lista de objetivos y propósitos que nos pueden hacer felices. Encontrar nuestras propias razones para cocinar una nueva receta, para empezar a hacer deporte, para retomar un idioma. El nuevo curso es prometedor. Si quieres lo tomas.

[Foto: Merxe Navarro]


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