frank

Mi amigo robot

Lo malo de tener que escribir cada semana de un estreno es que la cartelera no siempre trae cosas interesantes para recomendar. Es lo que está pasando ahora mismo. Y a veces te metes en el cine y te encuentras con una película correcta, académica, bien hecha al estilo del cine estadounidense (sólo ellos saben hacerlo) pero que no tiene ninguna trascendencia. Y es lo que me pasó con Un amigo para Frank, del debutante Jake Schreier. Lo mejor que se puede decir de ella es que está protagonizada por un actorazo como Frank Langella, eterno rostro secundario que últimamente se prodiga en papeles estelares desde que en El desafío. Frost contra Nixon  encarnara magistralmente al presidente Richard Nixon en la entrevista televisiva que le puso contra las cuerdas. Aquí interpreta a un jubilado apartado del mundo en un futuro cercano, que empieza a tener problemas de senilidad y tiene mala relación con casi todos a excepción de la bibliotecaria del pueblo en el que vive. Su hijo le regala un robot para llevar la casa y hacerle de paso compañía y entre ellos se establece una peculiar amistad.

Da la sensación de que el film pretende ser cómico en algún momento pero no lo consigue, todo son aquí motivos para la tristeza. Frank está muy solo, el Alzheimer va a más, no se quiere cuidar y lo que es peor ya considera que está de retirada. Su compañero robot, tras las peleas iniciales, le despierta el impulso de vivir ante el horizonte de volver a su antigua pasión y especialidad, el robo de joyas, tarea para la que el moderno aparato le viene al pelo. Ahí es cuando Frank vuelve a luchar por algo que le merece la pena. Los robots en el cine actual me suelen dejar un sabor entre entrañable y melancólico si pienso en Eva, o en Wall-E, y en Un amigo para Frank, la creación de la criatura y el tono es similar. Junto a ellos, Susan Sarandon, Jeremy Sisto o Liv Tyler en papeles secundarios, en una película que no consigue calar hondo.


1 comentario

  1. Luis

    En el arte literario se suele hablar, en referencia a la interpretación, de leer entre líneas…en el cine, donde nada de lo que “vemos” es casual, sino antes bien ha sido puesto adrede, tenemos que “ver también o tan bien” el centro como la periferia…en esta obra hay que hacerlo, así al ver,verás.

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