Trance.tif

Desenfado y nervio

Danny Boyle es el típico director que nadie considera autor porque es un todoterreno algo travieso responsable de Trainspotting -con la que saltó a la fama en 1996-, La playa, Slumdog Millionaire, los zombies de 28 días después, o la agonía del montañero James Franco en 127 horas. Todas variopintas y comerciales con mayor o menor fortuna. No soy fan de todos sus trabajos pero no puedo negar que de entrada siempre me despierta la curiosidad; tiene carácter y algunas veces me ha maravillado, por ejemplo en la deliciosa Milliones. Ahora llega con Trance bajo el brazo, una cinta de género negro muy estilizado y british, que me ha encantado pese a sus excesos y delirios. ¿Razones? Es divertida, es directa, sin complejos y en ella Rosario Dawson resplandece como nunca.

Esta vez Danny Boyle vuelve a trabajar con el guionista John Hodges, colaborador al inicio de su carrera, y parece que como entonces se ha tomado este trabajo, que adapta un telefilm británico de hace pocos años, con atrevimiento y sin pensar demasiado en lo que dirá la crítica. Como dice Raúl Cornejo este parece un proyecto tan poco serio como para que Boyle se lo tome muy en serio. Y nosotros, sencillamente lo disfrutamos.

A veces no se necesitan obras perfectas para gozar del cine, ni mucho menos, y es lo que pasa con Trance, que está realizada con tanta contundencia, nervio y desparpajo que te embauca, como embaucadores son sus personajes, y no tiene mayores pretensiones. Es un juego en el que se mezclan robos de cuadros, sesiones de hipnosis, engaños, obsesiones amorosas y sexo, en un Londres entre macarra y exquisito. Y todo bien contado -con licencias, eso sí, a la verosimilitud hacia el final-  pese al embrollo en el que se mete con la memoria y las capas de recuerdos del protagonista, interpretado por James McAvoy. Un cóctel estupendo que te entretiene divinamente en hora y media de metraje.

Me gusta especialmente en Trance su concisa manera de contar y que es una película tremendamente física, los cuerpos de sus protagonistas (McAvoy, Vincent Cassel y Rosario Dawson) son importantes y vibran palpablemente ante el espectador. Y aquí me veo obligada a mencionar lo explícito del film, aunque solo y también hay que resaltarlo, cuando se trata del cuerpo femenino, con importancia narrativa y personificado en Rosario Dawson que se exhibe en varios momentos poderosa y estupenda sin ningún complejo. El otro momentazo visual de la cinta tiene a la cabeza de Cassel como protagonista, pero no desvelaré más. A películas tan desenfadadas como Trance solo cabe darles la bienvenida. Aire fresco en la sala de cine.

 


1 comentario

  1. No son zombies, son infectados.

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