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Un hombre en apuros

La avalancha de estrenos apasionantes ahora mismo en nuestra cartelera es de los que incitan a ir al cine. Sólo Dios perdona, La vida de Adéle, Don Jon,Vivir es fácil con los ojos cerrados, …y sigue. Rico rico rico. Desde luego si ahora no vamos es que no iremos nunca, y hay que recoger cosecha para cuando viene la sequía veraniega. Pero vamos por partes. Esta semana toca hablar de una película pequeña pero matona, española, de escaso presupuesto y amplio valor: toca hablar de Todas las mujeres, de Mariano Barroso, un director de largo recorrido, que debutó en el largometraje con Mi hermano del alma y tiene obras tan interesantes en su haber como Éxtasis o Los lobos de Washington. Él es el ejemplo de cineasta español esforzado, polifacético y multitarea, con el sello de contar siempre historias personales de forma muy natural, sin artificio ni pretensiones académicas.

Todas las mujeres fue originariamente, en 2010, una serie de televisión para el canal TNT. Este dato, que yo desconocía cuando entré a ver la película, no influye para nada, pero es curioso, porque de una serie de seis capítulos ha quedado un film conciso, claro, directo, redondo, de escasos noventa minutos. No hace falta subrayar para entender a unos personajes tan bien construidos, que hablan por sí mismos en unos diálogos que son oro, y con los gestos precisos, ni más ni menos. En algunos flashes se evidencia la escasez de medios en la producción, sobre todo en la textura de la imagen, pero lo compacto del conjunto es lo que brilla a lo largo del metraje. Con buenos actores y buen guión se dice todo.

No es nada fácil contar tan rematadamente bien una historia, no hay que pasarlo por alto; aquí es la de Nacho, un hombre de cuarentaylargos que no está satisfecho con la vida que ha terminado teniendo y que con el macguffin de un robo de ganado se ve obligado a enfrentarse a sí mismo y a sus circunstancias, a tomar las riendas. Él es uno de los mejores actores españoles, Eduard Fernandez, y está soberbio con la réplica sucesiva de otras seis estupendas actrices que interpretan a su mujer, novia, madre, antiguo amor/abogada, cuñada y psicóloga. Un hombre frente a a seis mujeres, podría parece una desigual lucha de sexos, pero la película no es simple, ni superficial, es una muestra de las relaciones humanas tal cual son.  No hay lecciones, ni grandes conclusiones, solo una cámara muy cerca de los personajes, que recoge de forma profunda y veraz el zumo que se genera en esta mezcla de comedia y drama, como es la vida misma. Bravo por este cine pequeño, de personajes, de buenas historias, sin trampa ni pirotecnia.


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