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El contoneo del mal
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El contoneo del mal

Si acudes al cine guiado por el cartel, el tráiler o las píldoras televisivas con las que se ha vendido esta película lo que te encuentras es un poco desconcertante. The counselor -traducida por los distribuidores españoles como El consejero, cuando debería ser más bien El abogado- tiene la apariencia muy superficial de enésimo thriller sobre ricos narcotraficantes amantes del exceso y las encerronas que siempre acaban habiendo en sus negocios. Aunque algo de eso hay, sobre todo del exceso en la piel del personaje de Javier Bardem con sus jaguares acompañantes, de thriller al uso tiene poco y el entorno de la droga es solo un telón de fondo para un cuento moral y fatalista. La cámara sí que se detiene para remarcar el crimen de Ciudad Juárez que representa a lo grande toda la miseria que salpica al protagonista, un abogado que ha medrado tanto que por una vez quiere salirse de la ley y hacer el negocio que le retire. Hay que tener siempre presente ese dicho tan de Ley de Murphy que dice que si hay algo puede ir a peor sin duda lo hará, y hay contextos en que eso es un dogma.

El guión de The counselor está firmado exclusivamente por el gran novelista norteamericano Cormac McCarthy -autor de No es país para viejos o La carretera-, y eso ya es una señal importante de por dónde van a ir las cosas. Dilemas morales, fronteras, humanismo, un hombre corriente enfrentado al mal, la pérdida del amor. Quizá su director, el experto Ridley Scott ya no nos ofrezca garantías de buen cine. Suyas son obras maestras como Blade Runner o Alien, el octavo pasajero, pero también es responsable de Gladiator o Un buen año. En mi opinión la presencia de Michael Fassbender le sienta mucho mejor que la de Russell Crowe, y qué bien calza los trajes, futuristas en Prometheus y de firma en The counselor. Bromas aparte, sí es llamativa la variopinta filmografía de Scott, su libertad y falta de complejos al afrontar sus proyectos. Se podría echar a criar fama pero no deja de dar vueltas de tuerca y la osadía hay que aplaudirla. cameron_diaz_counselor

The counselor en los minutos iniciales bordea el sonrojo pero de manera tan abierta que resulta incluso audaz, y enseguida el guión te descubre que hacia dónde vas no es lo que esperabas, y gira y gira de forma elusiva y certera, elegante. La sobriedad de la escritura, del fondo de la película -McCarthy tiene muy claro lo que quiere contar y no se distrae-, contrasta con la estética hortera de casas, coches y ropas, y todo ese curioso conjunto forma el mensaje. Los entresijos del mal en estado puro se van revelando entre citas a Antonio Machado, soliloquios agoreros de Brad Pitt y alocadas conversaciones sobre sexo (¡ese momento siluro!), y asistimos con asombro a una inesperada lección de actuación a cargo de Cameron Díaz (en serio), que interpreta no con su rostro sino con todo su cuerpo, su actitud, sus pasos, su aura de maldita. Díaz se recrea y se luce como nunca, y hace notar que la actuación no son únicamente gestos sino apropiarse por entero de un personaje y ella con Malkina lo hace hasta el fondo. Una peli muy particular para visionar sin complejos.


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