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Potente relato de iniciación

Si hace un par de semanas hablaba de los llaneros solitarios en el cine americano ahora vuelve ese referente tras haber visto (por fin) Mud, la mejor película que hay ahora mismo en cartelera, escrita y dirigida por Jeff Nichols que debutó en el largo tan tan bien con la mesiánica Take shelter. El título de la película es el nombre del personaje principal aunque no protagonista, interpretado por Matthew McCounaghey, un hombre obsesionado con su primer amor y en permanente huida debido a la misión de protegerla que se ha autoimpuesto. Al principio es solo un fantasma que acecha y fascina a unos niños que van en plan aventurero a una pequeña isla del río Mississipi, pero poco a poco su presencia se va haciendo más grande y con más peso para esos pequeños inquietos con familias problemáticas, que tanto me recuerdan a la pandilla de Stand by me, de Rob Reiner. Referentes que también vienen a la cabeza son Huckleberry Finn, la reciente Bestias del sur salvaje, e incluso el añorado John Sayles, como bien dice aquí el crítico Sergi Sánchez.

Se ha hablado mucho del papel de McCounaghey y de su revelación definitiva como el gran actor que es más allá de las comedias extra ligeras de chico y chica para sábados por la tarde en el sofá (¡que también tienen su lugar en este mundo!) y en las que parecía atrapado para siempre. Y no. Desde hace un par de años, films como El inocente, Killer Joe y sobre todo Magic Mike, lo han situado en un lugar muy respetable, ahí sigue con Mud, y no para de progresar. Aquí es el personaje mítico para los protagonistas, que empiezan temiéndole pero enseguida se convierten en leales compinches. En la piel de Mud, sucio, hambriento, al margen de la sociedad, poco hablador,…y aún así Matthew mantiene su incontestable brillo.

Toda la película está llena de actuaciones valiosas, también de esos secundarios que ilustran el profundo y empobrecido Sur estadounidense -el estado de Arkansas en este caso-, especialmente Ray McKinnon como padre callado, y el siempre grande Sam Shepard, en el papel de misterioso vecino. Sin embargo los que consiguen que Mud alcance el techo en emoción y verdad, merced a un excelente guión -sólo quizá un pelín alargado-, son los dos chavales protagonistas en pleno arranque adolescente, interpretados maravillosamente por Tye Sheridan y Jacob Lofland, cuyo rostro ya se nos grabó como hijo de Jessica Chastain y Brad Pitt en El árbol de la vida. Estos dos actores son simplemente impresionantes en matices y contundencia delante de la cámara. A través de ellos nos llega hondo este relato del despertar a las miserias de la vida, el amor, la dificultad del mundo adulto y todo en un entorno tan único como la rivera del Mississipi. Una gozada altamente recomendable.


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