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El héroe perdido

Ninguno como el cine norteamericano para retratar personajes perdidos, desarraigados, sin rumbo, o con su propio rumbo, uno muy particular y libre, deambulante. A veces no son directores propios, me viene a la cabeza una película que es tótem de este género, como Paris, Texas, del alemán Wim Wenders. Su geografía lo permite y aunque es un país joven su propia mitología es precisamente ésa, la del llanero solitario, que abre caminos. Las carreteras inmensas, los moteles, los diners abiertos 24 horas, los paisajes bellos y solitarios, la facilidad para desaparecer y reinventarse en el sentido más amplio y literal de la palabra. Edward Hopper, Patricia Highsmith, Cormac McCarthy, los Coen, Hitchcock, Carver,…los nombres que surgen a bote pronto son infinitos y apasionantes. Y en este contexto se sitúa The place beyond the pines -me niego a nombrarla como Cruce de caminos, el título elegido por la distribuidora española, que podría ser el de cualquier telefilm chusco de sobremesa.

The-Place-Beyond-the-Pines-2Todo ese imaginario es el que me invadía mientras veía la película que es ciertamente demasiado larga e irregular, y no goza ni mucho menos de la maestría de ninguno de los referentes señalados antes, pero a esa atmósfera nos remite y ese es su poder de fascinación. Su director Derek Cianfrance, el mismo de Blue Valentine, tiene querencia por las relaciones difíciles y sabe contarlas. The place beyond the pines (algo así como El lugar más allá de los pinos) cuenta dos historias enlazadas, la primera la de un piloto de motos que se gana la vida con espectáculos extremos en ferias ambulantes y la segunda, la de un policía de pueblo con aspiraciones. La parte interesante, potente, con cuerpo, es claramente la primera. En una de paradas está una chica (Eva Mendes) que le da buenos motivos al piloto (Ryan Gosling) para quedarse, y cómo gestionar ese intento o ilusión de vida normal es el punto de conflicto.

Gosling con su gran creación en Drive se ha especializado en este tipo de héroes solitarios, sensible en toda su dureza, humano y con buenas intenciones, en busca de contacto, en busca de un lugar. Aquí no es tan pulcro y meticuloso como en la de Winding Refn, pero mantiene intacto su magnetismo y su fuerza traspasa la pantalla. En esta parte de la película Eva Mendes y Ben Mendelsohn como su genial compinche, le aguantan el nivel, y retratan perfectamente a unos personajes al borde de la marginalidad tan propios de la América real. Es cuando el film se desdobla para contar el relato de un policía gris y simple que el interés decae estrepitosamente, quizá también porque se evidencia el contraste de carisma entre Gosling y Bradley Cooper. Conforme se encamina hacia el final el ritmo mejora, con el enfrentamiento de esos dos adolescentes antitéticos condenados a encontrarse, pero antes las peleas entre policías corruptos aburren demasiado por mucho que sea Ray Liotta el cabecilla. Aún así The place beyond the pines tiene un ambiente crepuscular por el que interesa darse una vuelta.

 


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