Cate Blanchett in Blue Jasmine

Clasismo de trazo grueso

El estreno de cada nueva película de Woody Allen es ya una tradición que no provoca gran regocijo sino más bien esa leve expectación de lo viejo conocido y que no suele sorprender, como una cena de compromiso con antiguos compañeros de trabajo. Es un profesional, ahora mismo ya dedicado a la buena vida y a hacer lo que se le da bien. Escribe guiones como churros que rueda enseguida y va despachando rápidamente, a una peli por año. Es afortunado porque probablemente por el gran éxito que sigue teniendo en las taquillas europeas a sus productores encontrar financiación les resulta muy fácil. Y bien, si puede, adelante, aunque echamos de menos su genio, su chispa, su creatividad elaborada y no automática propia de un virtuoso sin más allá. Match Point, Hanna y sus hermanas, Maridos y mujeres, Misterioso asesinato en Manhattan, Desmontando a Harry. Woody tú antes molabas, y mucho.

Lo que hizo en la anterior A Roma con amor, no tiene nombre, y consiguió que Vicky Cristina Barcelona nos pareciera hasta buena. Veremos lo que saca de Emma Stone, Colin Firth y Marcia Gay Harden, en Magic in Moonlight su siguiente film ya en posproducción y a estrenar en 2014. De entrada esta Blue Jasmine tiene un toque bastante serio, un punto intenso para lo habitual, pero aunque la historia podría estar basada perfectamente en un hecho real Allen no se esfuerza por salirse de sus caminos de siempre. Como parece que rueda a modo de gira turística es una gozada que la acción esta vez se sitúe en San Francisco, tan bella y cinematográfica.

La Jasmine del título es una mujer desquiciada interpretada magistralmente por la siempre estupenda Cate Blanchett. En ella está lo mejor del film, porque en casi cada plano la tenemos, viéndola pasar por todos los estados de ánimo, borracha, al borde del ataque de pánico, a punto romperse o de volver a creer en su historia de gran dama de la aristocracia de Park Avenue. De cara a la temporada de premios habrá que tenerla muy en cuenta, es un papel de los que lucen. Junto a ella sobresale también la inglesa Sally Hawkins, vista en Jane Eyre, Submarine o Happy Go Lucky, en el papel de su cándida hermana, siempre dispuesta a ayudar pese a sobrarle motivos para el rencor. Les acompañan Alec Baldwin, Peter Sarsgaard, y los más divertidos Louis CK y Andrew Dice Clay.

Aquí Woody Allen se sitúa por una vez en un contexto de actualidad, con una historia que podría ser perfectamente real sobre la explosión de la burbuja en 2008 que ha desembocado en la crisis global actual. El clasismo, la hipocresía, el dinero por el dinero, la falta de escrúpulos de los banqueros e inversores, que jugaban con dinero ajeno. Todo eso se ha retratado en documentales, reportajes y otros films de ficción, como Margin call. Blue Jasmine no es el mejor de ellos, pero sí que detiene un poco la mirada en una clase de gente entre patética y odiosa. Frente a ellos, la hermana y su entorno popular, pegado a tierra, que se conforma con lo más sencillo de la vida y ríe con facilidad sin necesidad de tener el armario lleno de elegante ropa de marca. Queda claro que la historia es de trazo grueso, entretenida, fácil, y meramente correcta.

 


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