Cine

Un verano de cine felizmente inusual

La cartelera de cine en verano no suele ser así, como la de este año. Recuerdo otros en que tenía que tragarme saldos que las distribuidoras aprovechaban para sacar en los meses tradicionalmente más flojos de taquilla. Y digo “tenía” porque ir al cine es una de mis necesidades básicas: respirar, comer, beber,…ir al cine. Aún así es una temporada en la que siempre hay opciones complementarias en forma de Filmoteca o cines de verano. Sin embargo en 2011 ha habido un buen puñado de momentos felices en la sala oscura.

Solo una noche

Desde hace un tiempo Keira Knightley está consiguiendo que cambie la concepción que tenía de ella. No debería lamentarse por su salida de malas maneras de la (insufrible) serie de Piratas del Caribe; desde que la ha dejado hace películas mucho mejores. La traducción al español del título original vuelve a ser desafortunada y puede hacer pensar que vas a ver otra de líos amorosos un tanto descerebrados. Y no. Last night es un maduro retrato del amor en pareja, de su evolución, de sus dificultades y sus sombras, un retrato que no queda tan reluciente y cuadriculado como en las producciones con principio de enredo, situaciones simpáticas y final feliz. Todo es más complejo. Y no deja de ser bello ver sobre todo a este par de actrices (Knightley y Eva Mendes, en su mejor interpretación). Una pista que no suele fallar: los films de Hollywood cuyo director y guionista coinciden suelen tener ‘algo’ diferente. Con ésta empezó bien el verano.

 

Blackthorn

Un western español rodado en el altiplano boliviano. Solo por esa carta de presentación ya todo el mundo tenía que haber acudido a saciar la curiosidad. Que un español se atreva a contar la historia desconocida de Butch Cassidy en su huida al continente sudamericano y lo haga de esta manera tan contundente, poderosa, marca un hito. Mateo Gil ha estado detrás de títulos importantes, acompañando sobre todo a Alejandro Amenábar, pero todavía no había hecho su entrada triunfal como cineasta. Aquí la tenemos. Su ambición y sensibilidad son gloriosas para contar esta aventura de vaqueros en decadencia que es a la vez un choque entre depredador y jardinero, entre dos maneras de ver la vida, de construir un mundo injusto o a la medida de las personas. Como en los grandes films, hay mucho más allá de la anécdota argumental.

Hay dos momentos en la vida de un hombre: cuando se va de su casa y cuando vuelve”, dice en un momento el protagonista, Sam Shepard. Frases como puños, silencios de película inteligente y escenarios tan bellos que casi duelen. Como siempre es condición indispensable verla en VO: oír al tremendo Shepard no tiene parangón. El señor de Jessica Lange es aún, fuera tonterías, el hombre más sexy sobre la Tierra.

 

Beginners

Una sorpresa con apariencia de comedia familiar adulta por aquello de padre en declive con más ganas de vivir que su hijo treinteañero. Situaciones divertidas y entrañables las hay, como ver a Christopher Plummer bailando entregadamente ‘house’ tras salir del armario en la vejez. Ese personaje y esa interpretación son oro puro y espero que no se vaya de vacío en la próxima temporada de premios. Sin embargo, lo que queda es ese contraste entre la luz de una persona vitalista y otras que parecen incapaces de ser felices, de apreciar lo que tienen, de deshacerse de ese manto de amargura que les cubre, aunque tengan apenas 30 años. Hay jóvenes que llevan la pesadumbre en la cara, en este caso la cara de Ewan McGregor. Una buena peli no apta para domingos tontos.

 

El origen del planeta de los simios

Su tráiler, exhibido desde hace meses en los cines, resultaba de lo más disuasorio. Parecía un producto de serie B, que si no fuera por la presencia del multiempleado James Franco intuíamos iría directamente al mercado de DVD. Y qué contenta estoy de haberme equivocado. Una película respetuosa con la saga original y a la vez creativa tanto en su relato como en su estilosa realización. Merece una entrada aparte.

 

Bridesmaids

Durante semanas leí en twitter comentarios de gente a la que admiro como Rachel Syme, hablar maravillas de esta comedia gamberra de chicas que aquí se ha estrenado con el nefasto título de La boda de mi mejor amiga. Todos coincidían en destacar las grandes interpretaciones de Melissa McCarthy (¡la Sookie de Gilmore girls!) y Kristen Wiig (curtida como guionista y actriz en shows como Saturday Night Live). Cierto es que en mi ciudad no la estrenaron en VO y eso duele. No me ha horripilado pero esperaba más: más punk y menos azúcar. Al final por muy soez y brutal que pueda ser la protagonista en algunas escenas (como la terrible fiesta temática parisina en la despedida de soltera), no deja de terminar virando por el camino de los convencionalismos: mujeres supuestamente realizadas al encontrar a su hombre de camisa a cuadros. Al parecer toda la actitud inicial es impostada y lo único que buscamos realmente es encajar en prototipos de antaño. Algo decepcionante pese a los momentazos cómicos.

 

Súper 8

El estreno del verano anunciado a bombo y platillo. Y pese a las expectativas no ha resultado decepcionante. No es ni de lejos ET u otros grandes films de los 80 pero tiene el mérito de saber retratar bien precisamente esa misma época y la complicidad juvenil de la pandilla protagonista. Los actores han sido elegidos muy acertadamente y no es una obviedad porque no hay tantos niños que sepan interpretar con veracidad un papel así sin caer en la ñoñería. Bravo especialmente por Elle Fanning y Joel Courtney. Y el clásico Kyle Chandler, entrenador en la serie de culto Friday Night Lights. La atmósfera de los 80, la música, la ropa, hasta el más mínimo detalle está clavado. Y atención, no hay que dejar de ver el final de la película, cuando sale el resultado del corto en súper 8 que están rodando los protagonistas. Aún así hay un gran pero: J.J.Abrams no es capaz de dotar de alma a ese monstruo y por ende a la película, que queda superficial.

 

La piel que habito

Cada vez que Pedro Almodóvar estrena es un acontecimiento. Su sello bien lo merece. Y me gusta que un cineasta consagrado como él no se conforme ni se acomode siempre en las mismas dinámicas. Esta película es la mejor prueba de ello. Es difícil, por momentos ridícula –con intención y buena resolución-, seca, fría y muy atrevida en su argumento. Hay quien resalta en negativo precisamente las escenas vodevilescas, el folletín, pero lo verbenero es justo lo que forma parte de sus señas como autor. No siempre lo hace bien, desde Volver no había acertado pero parece que con la edad esté depurando su estilo, y sobre todo sus guiones, y no tiene miedo a adentrarse en el cine de género. ¿Qué género sería? Yo diría que entre el de terror, psicópatas y el thriller. Siempre con su toque manchego. La música de Alberto Iglesias (cada vez más cercano al cielo) y la brutal actuación de Elena Anaya en un papel tan físico y desconcertante, son los puntales de La piel que habito. Una de esas veces en que te quedas helada en la butaca y sin saber muy bien qué decir. Yo, sin embargo, no la recomiendo a nadie, que cada uno administre a voluntad y, sobre todo, con conocimiento de causa, porque no es apta para todos los públicos.


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