Arte

Highlights 2011

El 31 de diciembre de 2010 proclamaba mi determinación, con la ayuda de esta canción, de que 2011 fuera mi año del placer. Al hedonismo a través de la fuerza de voluntad, habrase visto. Bueno, todo, todo placer no ha sido, aunque lo ha habido y mucho. Ha sido un año intenso, diverso, difícil, extraño, movido, y esos calificativos sirven no solo para describir mi microhistoria, el mundo también está así, complicado, raro, para todos.

Esta no es una de esas concienzudas listas del Rockdelux. Aquí va un resumen muy particular, con los momentos estelares de placer y revelaciones varias.

Descubrimiento twitter

Aunque era algo de lo que había oído hablar me pasaba como a muchos, le tenía respeto, no controlaba su manejo, me parecía un mundo (aquí un manual básico para empezar a usarlo) Y ahora es mi herramienta fundamental de información además de un lugar de encuentro donde he hecho mía la frase del personaje Blanche Dubois “siempre he confiado en la bondad de los desconocidos”. Hasta ahora no confiaba mucho, pero gracias a twitter eso ha cambiado.

Son muchas cosas las que aporta, no descubro nada, es la red del momento, pero para mí la más importante es que aquí todos los días aprendo algo. Y eso me encanta. También aporta ciertamente, un enganche de locura. Me di de alta a mitad de febrero y ha sido pura efervescencia: una rama te lleva a otra y de ahí a otra, y a otra. El paraíso de los curiosos.

Si no, ¿qué decir de la retransmisión de los Oscars a través de la cuenta –ya inutilizada- de James Franco? Fue único, delirante, ver al minuto imágenes que ponía el mismo co-presentador entre bambalinas, dejando constancia de su propia extrañeza metido en ese evento junto a una extravitaminada compañera Anne Hathaway. Una noche de locos, divertidísima, compartida también con la retransmisión de la Cadena Ser y @Borisizaguirre.

Entre mis “desconocidos/conocidos” favoritos: @dipordior, @jmgaranto, @carcasor, @merxe_navarro (aunque nosotras ya desvirtualizadas), @martaortells, @Libey, @freirejuanma o @VivirRodando.

Mención especial para Jordi Costa que en las redes sociales no deja descuidada ninguna mención por chorra que sea (doy fe). Algo que no se puede decir de muchos, famosos o no necesariamente; la educación y la cortesía es desde siempre patrimonio de unos pocos, pero ahora con RSS, whatsapp y compañía, los contrastes se hacen más flagrantes.

Black Swan

El año empezó fuerte con esta película. Aquí confesaré que fui hasta cinco veces al cine a verla. Ninguna fue como la primera, claro, pero intentaba revivir ese primer shock que me dejó pegada –y a mis acompañantes- a la butaca. En un momento en que todo son pantallas electrónicas, bajarse los estrenos como si fuera la carnicería, al peso, y no prestar demasiada atención a lo que se ve porque se está en cinco cosas a la vez, llegaba esta obra como la antítesis de todo eso: una película de cine a lo grande que demandaba toda tu atención y desplegaba su poderío en la grandeza de una sala oscura. Darren Aronofsky siempre ha hecho películas interesantes y atrevidas (le haremos el favor de obviar The fountain) pero con Cisne Negro se supera, radical, sin contemplaciones. Cuando ves a Natalie Portman no es que pienses que su interpretación es de premio, es de esas actuaciones que se salen del mapa; el personaje de Nina requiere tal compromiso que sin ella la película no sería.

Cine en estado puro para contar una historia de autodestrucción, desdoblamiento, y búsqueda de la sublimación de la vida a través del arte. Ejemplo de la idea griega del arte como forma de catarsis y de implicación para hablar de la sustancia misma del ser humano, no es una de esas películas medianeras, conformistas, complacientes, su objetivo es sacudir, fascinar. Y Cisne Negro te golpea.

Sufjan Stevens en el Primavera Sound

Foto de Dani Cantó

A veces el arte te hace llorar, llorar de felicidad. Y eso es lo que pasó el 27 de mayo en el concierto que dio Sufjan Stevens en el PS2011. Sentir una especie de  trascendencia a través de la música, las imágenes, las palabras y de la emoción compartida en un mismo recinto. Todo eso se podía sentir allí, en el Auditori. Los extraños pero fluidos bailes, la estética rollo Tron, la música que era casi desconocida y hasta un poco ardua a priori pero que me iba ganando, el despliegue de energía positiva que se gastaban Sufjan y su banda, el speech autobiográfico y espiritual que destapó él mismo…”the cosmos within us”.

Fui sola, apenas había profundizado en su obra y había reservado la entrada anticipada porque que era uno de los imperdibles del festival. Como Jung (qué gran momento el del reloj frente a Freud en la película Un método peligroso) yo no creo en las casualidades y sí, mucho, en las intuiciones, y algo me llamaba de ese concierto, intempestivo, a las 5 de la tarde. No fue en vano. Lo quise compartir, también en twitter, y si no me falla la memoria, es desde entonces que cuento entre mis amistades twitteras con @jmgaranto @freirejuanma y @nadador_, otros alucinados con la experiencia Sufjan Stevens. Ahí está también el hashtag #sufjanrules, para dar fe del apasionamiento.

If I was crying in the van with my friend, it was for freedom from myself and from the land…

Año Fassbender

Lo había visto, siempre correcto y con empaque, en alguna película, el clásico secundario intachable, y sobre todo recordaba Malditos Bastardos de Tarantino, pero no había reparado demasiado en su envergadura, creo que como todos. Fue al hilo de este artículo de Begoña Gómez en mi querido ADN (su cierre a traición este mes de diciembre se incluye entre las malísimas noticias del año) el que hizo saltar la liebre. Uhmmm… ¿quién sería ese potente Magneto/Michael Fassbender? Disfruté de la precuela de X-Men como hacía años no lo hacía con esta saga y me puse a hacer los deberes: recuperé Hunger, durísimo debut del británico Steve MacQueen (más parecido a Forest Whitaker que al actor de Bullit, of course) sobre el activista del IRA Bobby Sands, y Fish Tank. Se había inaugurado el año Fassbender (#tremendofassbender para los amigos).

Llegó y arrasó en el Festival de Venecia con dos peliculones como Un método peligroso de David Cronenberg y Shame, otra vez con McQueen, por la que se llevó la Copa Volpi. Una de sus grandes cualidades es precisamente su capacidad para mutar en personajes dispares. En la primera, interpretaba a Carl Gustav Jung, para más inri, y en la segunda a un atormentado y compulsivo hombre de pasado familiar incierto, y en la que como muy bien dijeron en la New York Magazine consiguen que ver escenas de sexo entre gente guapa sea algo insoportable. Y aún hay más, aunque a España llegó con retraso, la nueva versión de Cary Fukunaga, la mejor que se ha hecho, de ese clásico eternamente moderno que es Jane Eyre de Charlotte Brontë. Su creación del señor Rochester es tan magnética está a la altura de su compañera de reparto, Mia Wasikowska, otra que ha tenido un año apoteósico.

Los tweets de @j_giner y artículos varios sobre Fassbender en los festivales de este verano entran también entre lo mejor del año. De tirarse al suelo de la risa.

Hay gente, que venga de donde venga, esté donde esté, haga lo que haga, transmite eso, buena onda, autenticidad, profundidad. En ese selecto grupo de actores se encuentra desde hace años Kate Winslet.

Verano

Para mí es la estación del placer por antonomasia, y este año lo he corroborado más que nunca. El cuerpo completamente acompasado con la época del año. En otoño e invierno, para dentro, en primavera y verano, para fuera. Un viaje en coche sola al Cabo de Gata, música, pelo revuelto, un buen libro, una cerveza fría, playas salvajes (de las que aún quedan), olores que entran por la ventana, sol, mar y sal… Todos los ingredientes para recomponerse, para desperezarse, para respirar hondo, para dejarse querer, para ser feliz sin nada. Y aún así, menos mal que la vida son ciclos, que van y vienen, porque mi cuerpo llega un punto en que tampoco aguanta tanto cachondeo, tanto Oli-ba-ba, tanto gin tonic, tanto salvajismo. Con el otoño llega la atracción del hogar, el repliegue, la reflexión. También gusta. Y siempre queda el XtraLrge para sesiones de hedonismo express.

Sitges

Foto de Ada Hopper

La gran experiencia del año ha sido el descubrimiento del Festival de Cine de Sitges. Ya hablé aquí de él, así que no me explayaré. Un festival popular donde lo que prima es el amor al cine y el espectador por encima de encorsetamientos y pleitesías, en el que se vuelve al aplauso espontáneo y a la alegría compartida. Nada de exclusividades, aquí se ven películas de todos los géneros y orígenes y caben joyas y rarezas que no vas a ver estrenadas. Y vas paseando por el bonito pueblo playero y te cruzas con @Luen y @AdaHopper y todos vamos con la sonrisa puesta. Mi debut fue inmejorable con Attack the block, una peli que para mí definió muy bien Jordi Costa en esta crítica. Con tan buen sabor de boca este año, como sea, repetiremos.

Antònia Font

Ya los había visto de aperitivo en el FIB pero el 17 de Noviembre venían a Valencia, mi ciudad, y prometía ser un concierto largo y tendido. Había ganas. Parece que en momentos grises de tanta preocupación apetece echarle poesía a la vida, y los versos de Joan Miquel Oliver son gloria bendita. Los amigos mallorquines no defraudaron y aquella velada fue una fiesta que esta crítica de El País y ésta de Vilaweb describen a la perfección. Aunque llevan años en esto, los de Antònia Font disfrutan compartiendo, dando, transmitiendo alegría. Este año ellos han empezado a ser imprescindibles para mí.

Fin de ciclo en NYC

La llegada a Nueva York ha sido ambivalente como no podía ser de otro modo ante semejante urbe. Por ahora es pronto para decir pero aquí ya estoy tomando posiciones ante el 2012 que se avecina. Las primeras experiencias en el cine, mi consabido alimento básico, han sido apoteósicas, con la terrible Shame como debut y el descubrimiento de una joya que se me escapó en Sitges. Uno de esos momentos mágicos que a veces suceden en una sala de cine. Ocurrió en febrero con Black Swan y ahora en diciembre, cierre de ciclo, ha ocurrido con Drive. La película y su protagonista, Ryan Gosling, merecen entrada a parte. La revista TIME lo ha elegido, en un gracioso texto, la persona más cool del año. Parece que 2012 va a ser suyo. Menuda pareja de tremendos actores forma con Fassbender.

El 2011 ha sido excelente en cuanto a cine. Aquí van mis elegidas, y las de algunas páginas interesantes: La Script, Días de cine y Vivir Rodando. Y para listas de todo tipo en cultura, nada como este cajón de sastre del New York Times.

Acaba 2011, empieza 2012, y yo espero, como cada año, la viñeta de Liniers para cerrar y empezar con una sonrisa. Brindemos por la vida.


2 comentarios

  1. Joo, Amparo. Me has emocionado hasta el infinito de las palabras!

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