La foto del verano

El verano acabó. Tarde, pero acabó.

Hay veranos y veranos. El mío ha sido explosivo. El de 2012, como todo lo que está ocurriendo en este año tan particular, ha marcado época y épica. Olía especial al empezar en junio, y se ha resistido a marcharse muy tarde ya, alargando septiembre.

A mitad de octubre, reticente como yo, Marta Ortells ha publicado en su blog otra exposición, una de esas que de tanto en tanto convoca para que seguidores amantes de la fotografía demos nuestra visión bajo el nexo de unión de un tema que ella propone. Bicicletas o huevos,…quién sabe adónde nos llevará la próxima ‘blogexpo’. Se trata de jugar con tu mirada y curiosear entre las de los demás, perspectivas tan diferentes. Una proyecto pequeño e interesante, un punto de partida que Marta -traductora y subtituladora, y más allá, culo inquieto que siempre anda con mil ideas en la cabeza, a medio camino entre el estrés y la energía desatada- comparte y contagia.

Ella nos pica y nosotros vamos. Esta vez se trataba de jugar con el color azul, pero no un azul nostalgia, ni frío azul, ni azul mental, sino el azul que es el verano con su potencia. La estación de salir al exterior, del fin de la hibernación, de las horas de luz, de mirar al cielo, de bañarse en ese mar que el resto del año solo contemplamos, de buscar y promover frescura, de la ropa escasa y la comida ligera.

Aquí hay fotos para todo. La mía se llama Verano azul terrenal por aquello de unir la fantasía infantil de los veranos felices y despreocupados con la tierra, la conexión a ella, su magnetismo, los baños de realidad -no solo en las deliciosas aguas de Oliva- y el equilibrio entre esos dos puntos. Así ha sido para mí este verano, así lo he vivido y así lo saco.

Después de este verano, el abrupto cambio al otoño no se lleva fácil, cuesta entrar en él. Cuesta, mucho mucho, deshacerse de las impresiones corporales, de los no-hábitos, de la playa, de la ligereza, de la vida para afuera. Me apego a vosotros, y a ti, compañeros de baile y de alegría, ojos brillantes y sonrisas efervescentes. Cuesta despegarse pero se hace. Que todo son ciclos, fases, estaciones, momentos para que la vida continúe. Y seguimos vivos, en verano, en otoño, en invierno, en primavera, en… Aquí y ahora. A por la siguiente blogexpo.


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